El transporte ilegal ya no es sólo un problema de la zona urbana de Cali.

En las vías del Valle es ya usual que vehículos particulares transporten pasajeros sin tener permiso para ello.

Aunque parezca que el problema sea sólo acatar la ley, las normas son hechas para garantizar la vida y la integridad de quienes se movilizan por las carreteras del departamento.

Para prestar el servicio de transporte público, sea urbano o intermunicipal, hay requisitos que se tienen que cumplir.

Son mandatos para asegurar el buen funcionamiento de los vehículos y para proteger a los pasajeros.

Y si las reglas se ignoran lo que se hace es desconocer la facultad para poner orden y evitar los riesgos de una actividad como el transporte público.

Por ello, así como se hacen esfuerzos para controlar el transporte pirata dentro de Cali, es necesario que esa vigilancia se traslade a las salidas de la ciudad y a las vías intermunicipales.

Hay denuncias sobre terminales piratas y la rapiña de pasajeros a los transportadores legales dentro de la Terminal caleña.

Son quejas que han provocado la protesta de esas empresas y deben ser atendidas por las autoridades.

La piratería genera desorden, perjudica al transporte formal y pone en riesgo a quienes lo utilizan.

Razón para que además de pedir un mayor control, se haga un llamado a los pasajeros para que no usen un servicio que no les da garantías para su seguridad.