Es un hecho que el Gobierno Nacional y la Fiscalía General de la Nación incumplieron el compromiso de construir una sede en Cali.

Ya han pasado diez años y cuatro meses desde el atentado de las Farc que acabó con el edificio de la Justicia en la capital del Valle y desde entonces se han escuchado muchas promesas y dilaciones sobre la construcción de ese búnker en pleno centro de la ciudad.

La realidad es que plata no hay ni tampoco intención de asignarla, al menos no en los próximos años, como lo dejó en claro en noviembre del 2018 el actual Fiscal General.

Frente a ese escenario es urgente saber qué pasará con el lote cedido por el Municipio en el año 2014 con el fin de que ahí se levantara la nueva sede de la Fiscalía.

Hoy el terreno está abandonado, tapado por la maleza y es aprovechado por los malhechores que deambulan por el centro de la ciudad.

Si ahí no se va a construir el edificio donde se concentren las oficinas de la Fiscalía, hoy desperdigadas por la ciudad, que cuente con toda la seguridad que requiere esa entidad y donde se preste la mejor atención a los caleños, entonces que se le devuelva el predio al Municipio para que le dé un buen uso.

El lote no puede quedarse ahí eternamente, como un lunar en pleno corazón de Cali y recordatorio del incumplimiento así como de la indiferencia que ha mostrado el centralismo hacia un asunto que es prioritario para la capital del Valle.