La Universidad del Valle ha sido orgullo para el departamento y para Cali desde su fundación, hace 81 años. Es incuestionable la calidad de su educación, el trabajo de investigación que se realiza desde sus diferentes programas y el papel fundamental que ha tenido en el desarrollo y progreso de la región así como de Colombia. Por ello, la preocupación por las crisis que enfrenta el principal centro de educación superior del suroccidente del país, que demandan soluciones prontas y definitivas, desde sus directivas pero así mismo desde la comunidad educativa y del Estado en su conjunto.
Desde hace tres semanas Univalle se encuentra en asamblea permanente y el jueves anterior se decretó un paro definido que irá hasta el 24 de abril. Estudiantes, junto con docentes y personal administrativo, exigen respuestas a sus peticiones de mejoramiento de infraestructura locativa o de seguridad al interior de los campus, a la vez que piden transparencia en el manejo de los recursos financieros.
Mientras ello sucede, afectando al menos a 22.000 de los 37.000 alumnos que tiene la Universidad en sus 9 sedes del Valle y norte del Cauca, los caleños ven con preocupación cómo la protesta estudiantil –legítima, por demás- deriva en violencia y vandalismo, provoca desórdenes o sitia a la ciudad sin que parezca haber medidas efectivas frente a los desmanes.
Es necesario reconocer que los problemas de Univalle, o que se gestan en sus campus, no son de ahora. Por décadas se ha hablado de la infiltración de grupos subversivos, presencia de organizaciones criminales así como de desestabilizadores políticos al interior de sus campus. Pero la situación se ha tornado aún más crítica en años recientes, frente los ojos de las autoridades locales y nacionales que se encuentran maniatadas, en nombre de la autonomía universitaria, para intervenir con la contundencia que se requiere para salvaguardar la seguridad e integridad al interior del alma máter pero al igual para proteger a los caleños y vallecaucanos.
Sin duda, las directivas de la Universidad del Valle tienen que responder a los cuestionamientos que desde la Asamblea Permanente se les están haciendo. Su deber es demostrar la transparencia en el manejo de los recursos, que son públicos, al igual que garantizar el bienestar de su comunidad estudiantil, de docentes y trabajadores. También es su responsabilidad velar por la tranquilidad y seguridad dentro de sus campus.
No obstante, lo que allí sucede así como los efectos que ello tiene para el resto de la sociedad –incluida la alteración del orden público, el vandalismo o la violencia-, son de la incumbencia del Estado de manera integral. Por esas razones las soluciones deben determinarsede manera integrada entre las autoridades universitarias, las autoridades locales y departamentales, el Gobierno Central y las fuerzas constitucionales del orden.
La Universidad del Valle es el centro de educación superior público más importante del suroccidente colombiano y de reconocida relevancia en el ámbito nacional. Por ello no se puede permitir que siga siendo usado por quienes pretenden generar el caos o para que se convierta en motivo de confrontación.
Por lo único que debería reconocerse a Univalle es por formar a los mejores profesionales, por su calidad educativa, por sus trascendentales investigaciones y por la relevancia que ha tenido en la construcción de una mejor región, de un mejor país y de un mejor Planeta.