Esta pregunta no tiene que ver con el empalme. Tenemos una gobernadora conocedora a fondo de la problemática del Valle, así que ella liderará el empalme regional con el gobierno entrante. El alcalde de Cali estará allí en lo concerniente al desatraso de la capital del departamento.
La pregunta surge ante las particularidades de la campaña de De la Espriella: se decidió por tener lejos a los políticos tradicionales; luego no tendrá interlocutores en nombre de los movimientos que votaron por su nombre. Dilian Francisca, por ejemplo, le hablará como gobernadora, pero no le será fácil hacerlo como ‘contribuyente electoral’ y así les sucederá a muchos de los políticos. Sobra decir que la izquierda, ganadora en el Valle, al ser partido de oposición, no tendrá ninguna posibilidad de interceder ante el Presidente electo.
Usualmente, el sector empresarial ha jugado un papel preponderante en momentos como este. Hace varios años, Ernesto de Lima, Alfredo Carvajal, Jorge Herrera, Henry Eder y otros dirigentes empresariales tomaban un avión junto al respectivo presidente de la Cámara de Comercio de Cali y abogaban por la región ante el presidente electo. El argumento traído a julio del 2026 hubiera sido: “Presidente, es cierto que en el Valle triunfó la izquierda por razones que detallaremos. Pero también es cierto que aportamos a su elección más de 900.000 votos, convirtiéndonos en la tercera votación del país a su favor después de Antioquia y Bogotá/Cundinamarca. Somos más del 10 % de la economía nacional y, dadas las amenazas y potencialidades, queremos con nuestros talentos regionales contribuir al éxito de su gobierno. Hacer parte del gabinete ayudaría a la región y a Colombia y tenemos gente excepcional para ese fin”.
El lío real de hoy es que De la Espriella dijo a comienzos de su campaña que él la financiaría; el empresariado quedó desubicado en la forma de cómo participar y no se creó ese enlace entre la dirigencia privada y el presidente electo. Antiguamente, sabíamos quienes eran confidentes o amigos de cada presidente; hoy yo no le he oído a nadie en el Valle que sea amigo cercano de De la Espriella. Lo conocen, o han sido sus clientes o trabajaron en la distancia con él, pero amigos, como para decirle “Abelardo: estás terminando de armar el gabinete y no has tenido en cuenta a nuestros coterráneos. Tenemos gente muy buena. ¿En qué área o qué perfiles requieres para respetuosamente plantearte listados de nombres?”.
Esa confianza para hablarle claro, mientras comparten un trago de Ron Defensor, en esta oportunidad no la tenemos. Me dicen que amigos cercanos son el exfiscal Mario Aguarán y Carlos Fernando Motoa, el senador saliente. No lo sé, pero ojalá ejerzan un papel en esta encrucijada, pues hay un vacío en la interlocución con el presidente.
Tuvo lejos al empresariado y lejos a los políticos; es caribe, joven. Hay que llegarle. El argumento no puede ser que no tengamos gente para presentar. Esta semana hicimos un ejercicio y el talento vallecaucano es abundante. Ante cada pregunta informal de ministerios, pude contestar con mínimo tres nombres. La labor social del empresariado es admirable, pero estamos flojos de un eslabón político porque, como le cogimos jartera a la política, esta ha quedado muchas veces en manos lejanas a la interlocución.
Lo más grave es que vienen elecciones regionales. Si no tenemos poder en Bogotá y el electorado local se sigue comportando como en las elecciones recientes, “el dulce se pone a mordiscos”. Vale la pena que los líderes empresariales, no solo los gremiales, se reúnan de inmediato para definir estrategias, pues lo que estamos viendo hasta el momento es una orfandad histórica.