En el 2022 Petro que asumió la Presidencia como portador de una promesa de cambio y renovación, se despidió al final de su periodo envuelto en incontables escándalos colmados de todas aquellas malas costumbres políticas que en algún momento prometió erradicar. Deja, además, profundamente lesionada la majestad del cargo que ocupó.

Petro no supo manejar su entorno. No solo se le critica el haberse rodeado de personas poco idóneas y, en algunos casos, objeto de fundados cuestionamientos. Se le reprocha también, que una vez se conocieron hechos de corrupción en esta administración, en lugar de marcar distancia inmediata y conminar a la justicia a esclarecer lo ocurrido, actuó defendiendo lo indefendible.

El anterior gobierno no pudo tener un final peor. Para la izquierda colombiana descubrir que al terminar su primer paso por la Presidencia de la República, lejos de un legado de realizaciones está dejando un proyecto político atiborrado por una seguidilla de escándalos y denuncias de corrupción que pusieron en evidencia la irresponsabilidad e ineptitud de su líder Petro.

El cierre gris de su gobierno se desarrolló entre alertas por la cantidad y el monto de la contratación por parte de las diversas entidades. Es una ironía que un gobierno que llegó al poder prometiendo transformar el manejo de los recursos públicos, termine despidiéndose con una contratación acelerada que es una vergüenza. Los entes de control tienen que proceder a investigar con prontitud esta maratón de contratos de última hora.

Otra de las características del cuatrienio de Petro fue la pugnacidad con la que llevó sus relaciones con el Congreso, las altas Cortes, el Banco de la República y hasta con la Registraduría. Esta situación que no tiene precedentes, se caracterizó por las tensiones continuas y que continuaron hasta el último momento con la insistencia, sin fundamento alguno, en un supuesto fraude electoral.

Lo grave de semejante final es que las consecuencias no las van a pagar solo Petro y sus ministros, a quienes los organismos de control los pondrá ante la difícil situación de responder por sus actos desbordados en el ejercicio del poder. La cuenta por la corrupción que deja el gobierno de Petro como su legado, la va a tener que asumir el Pacto Histórico.

Independientemente de lo que haga Petro de ahora en adelante, nunca podrá disfrazar las fallas de su gestión de la cual, además, nunca dio muestras de autocrítica ni supo reconocer sus errores cuando los cometió. Algún día deberá aceptar que desperdició el privilegio de poder mejorarles la vida a aquellos a quienes les prometió hacerlo.

Petro sale del poder con un discurso polarizado que buscará mantener para ser el principal líder de la oposición en el país. Nadie como él ha atentado contra la democracia de Colombia, pues no solo ha puesto en duda el resultado de las elecciones presidenciales sino que es la hora en que no ha reconocido la victoria de Abelardo De La Espriella.

Es determinante que en este inicio de su mandato el Presidente tenga el propósito de sumar apoyos que le permitan tener gobernabilidad para que sus metas puedan pasar de los anuncios a las realidades. Mientras más respaldo tenga alrededor de sus propósitos, más probable será que cumpla sus promesas.