En medio de una avalancha de pesares en el mundo que nos enlutan, una alegría. Muy local y nuestra. El domingo pasado los caleños nos fuimos a dormir con la muy buena noticia de la elección de Alejandro Eder como el nuevo alcalde de la ciudad. Un joven dinámico, estudiado, viajado, acomodado y muy deseoso de servir. Además, respaldado por una sólida mayoría de votos. ¡Qué mejor, y que alivio!

Como bien se sabe, y destaco, la hoja de vida de Alejandro Eder muestra un profesional y empresario capacitado.

Entre otros, estudió Relaciones Internacionales y Filosofía en el Hamilton College y realizó una maestría en la Escuela de Asuntos Públicos e Internacionales (Sipa) de Columbia University, en Nueva York. También ocupó numerosos cargos administrativos de gran responsabilidad. Llega a la Alcaldía casado con Taliana Vargas y dos hijos, conformando una familia tradicional que nos vendrá bien.

Considero que la elección de Alejandro Eder es una Oportunidad (con mayúscula) en el desierto -que no se puede desperdiciar- ante la larga lista de alcaldes fallidos por los que hemos pasado y han postrado a la ciudad en el abandono y el deterioro social. Alejandro tiene grandes retos por delante. Yo diría todos: los andenes, desbaratados y convertidos en trampas mortales para los peatones; las basuras, el tráfico, la vida cara, el ruido, la arborización, los horribles grafitis que ensucian los muros de la ciudad, la falta de civismo, la agresividad y sobre todo, la seguridad.

También resulta importante hacerle ver a la ciudadanía que para tener el honor de ser Alcalde de Cali, hay que prepararse profesionalmente. No basta con ser el deportista, el locutor o el cantante popular, para ejercer tan complicada función.

Volviendo a los retos que le esperan, la seguridad es la prioridad. Alejandro debe recuperar la confianza perdida que la ciudad necesita para poder avanzar. Con seguridad y un poco de promoción podría conseguir, por ejemplo, que las empresas multinacionales que antes tenían sus plantas en Cali nos vuelvan a considerar como opción, ofreciendo trabajo de calidad (y no informal como pasa ahora) a nuestros profesionales.

Con seguridad en las calles la Alcaldía podría ‘vender’ la ciudad -aprovechando su bella topografía y su clima idílico- creando todos los años una agenda abultada de festivales de cine, publicidad, médicos, música, teatro, moda, salud, comida, etc., a la vez que empleos sanos para todo el mundo, y al mismo tiempo sensibilizándonos a todos. No limitar el turismo y la cultura a la Feria de Cali. Muchas ciudades de Europa y Estados Unidos lo hacen con enorme éxito y nadan en la prosperidad.

Con seguridad todo se puede lograr, hasta podríamos volver a pasear por las calles a pie, reunirnos en los parques a conversar con amigos, caminar o trotar a lo largo del río por la Avenida Colombia, tomar un tinto o una gaseosa en una fuente de soda al aire libre, sin temor a que nos atraquen o nos quiten el celular.

Alejandro Eder tiene la responsabilidad de hacer una buena administración porque de lo que él haga depende el futuro de la ciudad. Importa que los caleños empiecen a ver que con gente preparada en la Alcaldía, Cali puede recuperar el espacio perdido y volver a ser una ciudad líder de Colombia, que fuimos y ya no somos.

Buena suerte para Alejandro y su familia y ojalá no nos defraude. Que sea el primero de muchos alcaldes buenos que Cali merece.