Haz con los demás lo que quieres que hagan contigo. Es una ley que solo te regala felicidad.
Actúa según ella y encontrarás que todo egoísmo y preocupación propia desaparecen.
Ante todo, te amas a ti mismo y luego tu amor por tus semejantes ocupa el debido lugar.
Pensando y viviendo para ti y los demás, encuentras la verdadera libertad y felicidad.
Cuando estás en ese alto estado de conciencia, la vida fluye libremente sin obstrucción alguna.
Cuando estés equivocado, corrige tu error sin culpas y aprende de todas las cosas.
Escucha tu corazón porque hay una respuesta a cada problema, busca hasta haberla encontrado.
No esperes que todo te venga a las manos sin hacer lo que sabes y debes hacer. Dios ayuda a los que se ayudan.
@gonzalogallog