Al crecer en desapego avanzas mucho por el sendero espiritual y cortas de raíz la fuente de muchos dolores.
Pero, ¿cómo dominar el afán de poseer?
Cuesta soltar apegos, pero vale la pena buscarlo con acciones como estas siete:
1. Medita cada día y repite en tu interior: “Nada es mío, todo fluye y somos seres de paso, todo es prestado”.
2. Visualízate amando con libertad, mírate aceptando sereno que puedes perder lo que posees.
3. Identifícate con lo que eres, no con nada externo a ti. Que puedas ser feliz sin nada y sin nadie.
4. Afirma lo que creía Teresa de Jesús: “Todo se pasa. Quien a Dios tiene nada le falta. Solo Dios basta”.
5. Afianza tu autoamor y así no pretenderás llenar vacíos acumulando cosas o con relaciones alienantes.
6. Sé cada día más consciente de la impermanencia y ama en el ahora con libertad.
7. Haz una lista de lo que ganas al soltar y lo que pierdes al poseer. Todo es efímero y, a más aferramiento, más sufrimiento.
Acaso alguna vez te has preguntado: ¿Cómo puedo hacer para amar libremente y sin apegos?
No es fácil y para hacerlo necesitas llenar tu corazón de amor a ti mismo y a Dios.
Amarte mucho es el mejor camino para no ir por la vida mendigando cariño y siendo posesivo.
Ser muy espiritual te impide crear ataduras con lo material o las personas porque ves que todo es prestado.
Todo apego desnuda desamor y miedos ocultos a la carencia o a no ser feliz sin alguien o sin algo.
Por eso debes cifrar la felicidad en ti mismo, no fuera de ti, hasta que puedas decir: “Te amo, pero soy feliz sin ti”.
Medita con frecuencia y visualízate amando con libertad y soltando a los que dices querer.
Acepta la realidad de la impermanencia de todo: todo se pierde algún día menos tu espíritu y tu amor.
Donde hay amor auténtico no hay necesidad.
Según una ley espiritual: “A más aferramiento, más sufrimiento”.