Un sirio se viste de azul si está de luto, un persa de marrón, y un chino de blanco.
Un occidental de negro, color asociado a la oscuridad de la noche, a la privación de luz y alegría.
Gracias a Dios eso ha ido cambiando y, poco a poco, también va cambiando la actitud ante la muerte.
Claro que el proceso es lento, y aún se ve la muerte como la peor desgracia, como fin y como castigo.
Necesitas verla como una amiga que te lleva a Dios y al descanso, a la luz y el reencuentro.
Verla como un paso entre vidas, una liberación y un retorno a una dimensión en la que la vida continúa.
Si creces en desapego y cultivas relaciones no posesivas aceptas la partida sin tanto dramatismo.
Te duele, pero no pierdes la fe ni la paz y procesas tu dolor sin hundirte en el abismo del desespero. Morir es renacer.
@gonzalogallog