Soy Dios, Déjame obrar en ti. Deja que mi amor y mi luz fluyan libremente en ti y, a través de ti.

Sé bien consciente de que tú y yo somos uno. Eres una chispa de mi amorosa energía.

Has recorrido un largo camino en el que has crecido y superado duras experiencias.

Quiero ser tu Amado, cree que es así ahora y que ya no hay más separación.

Ya no has de vagar más por el desierto perdido y solo, sin saber qué camino tomar. Date cuenta de que cada uno de tus pasos está guiado y dirigido por mí.

Siendo bien consciente de mí, de mi divina presencia, no podrás perder tu camino nunca jamás.

Que tu corazón esté lleno de gozo y gratitud, y lo que expresas en todo momento. Que cada aliento tuyo diga: “Gracias, Amado”