Es torpe o insensato esperar que la vida ya no sea difícil para poder ser feliz.
Que algo se asuma como fácil o difícil depende en gran medida de tu actitud positiva o negativa.
Un atleta que ama su deporte, ignora pensamientos sobre cuán difícil es una maratón.
De hecho es super exigente, pero él enfoca su mente en disfrutar y en una posible victoria.
Él no malgasta energía en quejas o en pensamientos oscuros y perjudiciales como estos:
“!Ay, es muy fatigoso!”, “¿Y si me caigo y me fracturo?”, “Uy, qué horror, ¡son 42 kilómetros!”.
Piensa en esto y mira si decides cambiar una actitud negativa por otra bien positiva.
Nada valioso es fácil. Para el indolente, el apático o el facilista todo es complicado y difícil. ¡Ámate, ama y confía!
@gonzalogallog