La clave de tu felicidad reside en lo profundo de tu ser, en lo hondo de tu corazón y de tu mente.
Es importante empezar bien el día: con ánimo, con buena actitud y con gratitud.
Despierta con un canto de gozo y gratitud en el corazón por el nuevo día, por estar vivo.
Agradece el milagro de la vida y estar acorde y en armonía con el ritmo de ella en su totalidad.
Espera lo mejor del día que comienzas y así lo atraes.
No inicies con resentimiento ni a disgusto.
Eres responsable de lo que el día de hoy traiga; es tu responsabilidad crear luz o sombra.
Si no eres consciente de eso, tu día estará lleno de espinas, dolor y sobresaltos.
No culpes a nadie de tu estado mental.
Todo depende siempre de tu actitud.