Oscar López Pulecio
El Museo Metropolitano de Nueva York acaba de inaugurar una doble exposición retrospectiva de Jackson Pollock y su mujer Lee Krasner, ambos pertenecientes al llamado expresionismo abstracto: algo así como el resultado del enfrentamiento emocional del pintor con su pintura (action painting). Obras construidas en un trance, aunque en realidad eran algo más controlado. Cuando Pollock se para encima de una gran tela puesta en el piso y empieza a chorrear la pintura sobre él (dripping), existe cierta racionalidad en el proceso que forma esos caminos misteriosos abigarrados de colores que lo hicieron famoso en los años cincuenta.
Su mujer Lee Krasner, quien era su alumna, pintora también, vive en a la sombra de Pollock dedicada promover su obra, hasta cuando este muere en 1956 a los 44 años en un accidente de automóvil que parecía un suicidio. Lee le sobrevive 30 años y es cuando encuentra su verdadero estilo, abstracto también, con grandes masas de colores y utilización del collage, muy distinto a la obra de Pollock, que en algún momento se le pareció tanto que era difícil de distinguir entre los dos. La exposición (que puede verse en la internet) les da a ambos la misma categoría y es el gran acontecimiento cultural de fin de año en Nueva York.
Esas historias de mujeres artistas más o menos ignoradas a la sombra de sus parejas no son escasas. Camille Claudel conoce a August Rodin cuando ella tiene 19 años y él 43. Ya entonces un sátiro. Se convierte en su asistente y en su amante, para escándalo de su familia burguesa. Camille le sobrevive a Rodin 26 años que pasa encerrada en un asilo de locos, recurso frecuente en la época a que acudían las familias respetables para ocultar la vergüenza de sus mujeres que se salían de las normas convencionales. Ella logra crear su propia obra, a la sombra de Rodin, que no la reconoce como su igual. Hoy en el Museo Rodin en Paris están las obras de Camille a lado de las del maestro en una tardía reivindicación de su valor.
Francoise Gilot tiene 19 años cuando conoce a Pablo Picasso quien tiene 61. Le sobrevive medio siglo. Vive diez años con Picasso con quien tiene dos hijos, Claude y Paloma. Picasso es la más acabada expresión del machismo español. Un abusador en toda la regla. Francois quien pertenece a una familia acomodada y es ella misma una artista, lo abandona y se va a vivir a Nueva York donde muere centenaria y respetada. Picasso le declara la guerra a muerte. Bloquea sus exposiciones en París, como no se han casado no reconoce a los hijos y no le da un centavo para ellos. Cuando Francois decide publicar un libro contando su historia, ‘Vida con Picasso’, hace lo imposible para que no se publique pues desnuda su verdadera naturaleza.
Lejos de Picasso Francoise florece como artista y crítica de arte. En 2024 el museo Picasso de París, situado en el bello Hotel Salé del Marais, que acoge las obras entregadas por la familia en dación en pago por impuestos sucesorales al Estado francés, abrió una exposición de los cuadros de Francoise colgados a lado de los de Picasso, un acto póstumo de reconciliación que debió hacer que Picasso se revolcara en su tumba.
Lee Krasner, Camille Claudel y Francois Gilot tres mujeres que son como las precursoras de la lucha eterna de las mujeres por hacerse valer frente a sus maridos, famosos y difíciles. Mujeres en la sombra que hoy brillan con luz propia.