Colombia no ha sido ajena a la historia de Naciones Unidas. La organización multilateral más importante creada en la historia. Tuvimos que ver con la escogencia de su sede, con el lugar donde se construyó el imponente edificio donde funciona, y hemos formado parte de su organismo más importante, el Consejo de Seguridad, en ocho ocasiones, como uno de los miembros no permanente del mismo. Y participamos como miembros de una coalición de voluntarios en la guerra de Corea, una de las actividades más controvertidas de la organización.
Hay que reconocer que Naciones Unidas (ONU) no está en su mejor momento. Y por ello hemos escuchado planteamientos tan duros como los que hizo el presidente de Brasil, Lula Da Silva, en el discurso en la Asamblea General que este país siempre inaugura por una de esas decisiones protocolarias que rigen en la vida internacional. El presidente de Brasil, que dijo que esta era la 10ª vez que hablaba ante la Asamblea, hizo una durísima presentación sobre la precaria situación hoy de la ONU, haciendo énfasis en la pérdida de prestigio y credibilidad de la organización. No fue el único. Paradójicamente, el presidente de Argentina, que está muy lejos, ideológicamente de Lula, hizo una crítica también fuerte. Afirmó que: “Naciones Unidas se ha convertido en una organización inútil, que sólo sirve para alimentar a una casta de parásitos, fatalmente arrogantes, disfrazados de burócratas bien intencionados”. José Manuel Restrepo, transmitió las críticas del presidente Abelardo, una síntesis de las de Lula y Milei.
Guerra entre Rusia y Ucrania. Conflictos armados en África. Lo que vivió Israel y lo que ocurrió en Gaza, etc. Una situación más compleja que la de siempre, en el Medio Oriente, violaciones de derechos humanos en algunos países y los organismos respectivos de la ONU guardan silencio. Burocracia dispersa en diversas partes del mundo, cada vez más criticadas por su inacción o por sus inclinaciones prejuiciadas frente a los Estados. Es que la ONU se construyó como la gran esperanza para la humanidad después de dos grandes guerras que tuvieron efectos catastróficos y es esa esperanza la que hoy da lugar a evaluaciones que se declaran engañadas.
En la sesión inaugural se escucharon planteamientos muy significativos tanto del presidente Lula como del presidente Trump. Una expectativa por lo que iba a decir la presidenta interina de Venezuela y, finalmente , comprometió su palabra ante la comunidad internacional para asegurar que habrá elecciones en ese país.
Una vez más, Colombia debe jugar un papel clave en la tarea de recuperar el prestigio y la eficacia del principal organismo multilateral. Debo recordar que como Representante permanente que fui ante la ONU en Nueva York., en nuestra calidad de coordinadores del Grupo de Río, propicié una propuesta de reforma de la organización, que fue suscrita por todos los embajadores de América Latina y que oportunamente se envió al entonces secretario Javier Pérez de Cuéllar.
Entiendo que una copia de la misma no existe ni en el archivo de nuestra representación en Nueva York ni en la Cancillería. Supongo que sí en la Secretaría General de la ONU. Como lo dijo con mucho valor Carlos Lleras de la Fuente después de haber sido embajador en Washington, los archivos correspondientes a un importante periodo de nuestras relaciones con Estados Unidos no se encontraban ni en nuestra misión diplomática en Washington, ni en la Cancillería colombiana. ¿Acaso un patrón? Acaso un descuido significativo en el manejo de los archivos? Hace tiempo preparé para la Cancillería un estudio sobre los discursos pronunciados por Colombia ante la Asamblea General y traté de encontrar algún significado y continuidad histórica en los mismos. Excepcionalmente los ha pronunciado el Presidente de la República.