Hay una palabra escrita en mi pasaporte que tardé dos años en leer de verdad: alien. Legalmente es correcta, dice la ley. No obstante, todos sabemos lo que significa en la cabeza de la gente. Alien es lo de otro planeta, lo de otra especie, lo que no termina de ser humano. Me pareció raro. Me pareció chistoso. Y, para qué negarlo, me dolió un poco.
Entonces, de esa incomodidad nació ‘Aliens Through Time’, la serie que escribo, dirijo, produzco y actúo. La premisa es simple: si el papel dice que soy un alien, voy a ser un alien de verdad, uno de Júpiter, con casco y con broche para poder respirar en la atmósfera de los humanos, y con una cuenta impagable por el derecho a estar en un lugar que no es el suyo.
Elegí la comedia a propósito. Un inmigrante reconoce el chiste de inmediato porque lo vivió haciendo fila en un consulado. Alguien que nunca ha migrado se ríe primero y entiende después. En ese orden de ideas, el humor no es un adorno, sino una puerta: la manera amable de entrar a una conversación que casi siempre se da a gritos.
Llegué a Estados Unidos a estudiar teatro musical en AMDA, dos años en Nueva York y año y medio en Los Ángeles. Venía a ser actriz, nada más. Y siendo actriz, confirmé lo que ya sospechaba: los papeles que me ofrecían eran siempre el mismo papel. La latina graciosa, la latina sexy, la latina hueca. Casilleros donde yo no me veía. Esperé un tiempo a que apareciera el personaje que me correspondía. No apareció. Entonces entendí que, si no existía, no era un problema del mercado, sino una tarea mía.
Ahí me tocó ponerme el gorrito de productora, que es la parte menos romántica del oficio. El arte es sentir y hacer sentir; no obstante, antes hay que conseguir la plata, cuadrar el equipo, no perder nada, no romper nada y sacar las escenas del día. Esa pared del financiamiento es la barrera real de cualquiera que quiera crear, y haberla escalado es de lo que más orgullo me da, incluso hoy que los laureles llegaron: la película ganó en los seis festivales internacionales que la seleccionaron, entre ellos el TICAFF de Toronto, Florence, París, Hollywood y los New York Movie Awards.
En el rodaje fui la jefa de todos y mi propia jefa. Asimismo, tenía que dejar de ser yo para ser Celina, la alien de la historia. Cuando uno escribe para sí mismo, el trabajo cambia: ya no se trata de buscar en qué se parece uno al personaje, sino de encontrar en qué se diferencia. Actuar no es imitar la tristeza (llorar, poner mala cara, verse pálido), sino entender cómo lo afectaría a uno una circunstancia imaginaria si de verdad estuviera pasando.
¿Me sentí incómoda? Muchísimo. Creo que lo más difícil de ser inmigrante es que uno tiene que tomarse en serio más que todo el mundo, estar convencido antes de que alguien más lo esté. En medio del rodaje me sonaba la pregunta de siempre: será que sí soy suficiente. Por consiguiente, resultó perfecta para el personaje, porque es exactamente lo que siente muchísima gente que migró.
Hay una asimetría que vale la pena decir en voz alta. Acá a un artista le creen desde el momento en que él dice que lo es, y los niños empiezan a los cinco años a tomarse en serio la idea de dedicarse a esto. En Colombia el artista tiene que pelear primero en su propia casa, contra el mundo entero que lo quiere médico, ingeniero o abogado. A mí me dijeron loca toda la vida. Tuve la fortuna enorme de tener papás tan locos como yo, que en vez de ponerse enfrente decidieron apoyarme, en todos los sentidos, lo cual agradezco enormemente.
Hoy me creen más en Colombia que antes, y no porque haya cambiado mi talento, sino porque me lo validaron afuera. Es un mecanismo absurdo, funciona así, y mientras tanto lo voy a usar a favor de lo que viene. Porque mi sueño no termina en un premio: termina en un colegio que se vuelva universidad, que se vuelva estudio de televisión y de teatro, para que los artistas colombianos que no tienen con qué empezar sean tomados en serio en cualquier parte del mundo.
Mientras eso llega, dejo una sola idea. Si usted está esperando el permiso, el papel escrito a su medida o la persona que lo descubra, deje de esperar y póngase el gorrito de productor. Como dice el dicho, el que persevera alcanza. Y esa palabra que le pusieron encima, la que le suena a insulto, probablemente sea el título de su primera obra.
Acerca de Michu Cure
Michu Cure es una actriz, productora y creadora colombiana radicada en Los Ángeles, con formación en teatro musical, actuación y producción cinematográfica. Su carrera se ha desarrollado entre Colombia y Estados Unidos, consolidándose como una artista versátil en cine, televisión, teatro y producciones audiovisuales.
Ha protagonizado cortometrajes y campañas comerciales para marcas internacionales como Bumble y Tinder. En teatro protagonizó The Butterfly Effect y The Liminary con la reconocida compañía The Last Call Theater, además de interpretar a Grace Fryer en la clásica obra Radium Girls en el Civic Arts Plaza de Thousand Oaks, Los Ángeles. Entre sus trabajos cinematográficos más destacados se encuentra Strapped For Cash, cortometraje ganador del premio a Mejor Historia en el Toronto Thrillers of Suspense Festival 2025 y nominado al Hollywood Reel Independent Film Festival. Asimismo, protagonizó On Hold, Hold On, producción seleccionada oficialmente en el Indie Film Festival LA que realizó su premier en el Downtown L.A. Live Theater.
Como creadora, Michu también ha incursionado en la escritura, dirección y producción audiovisual con el desarrollo de la serie antológica Aliens Through Time, una colección de historias ambientadas en distintas décadas donde inmigrantes de otros planetas sirven como metáfora de la experiencia migrante, explorando temas de identidad, pertenencia y xenofobia, y reafirmando su interés por contar historias desde múltiples perspectivas creativas. El primer episodio de la serie, Meet The Atoms, fue nominado en la segunda edición del International Comedy & Art Film Festival (TICAFF) 2026 de Toronto e integra la selección oficial de Paris Film Awards.
Su formación incluye estudios en la American Musical and Dramatic Academy (AMDA) de Nueva York y Los Ángeles, donde obtuvo un título en Artes Escénicas y Teatro Musical, además de cursar Producción Cinematográfica en Los Angeles City College.