Este miércoles tengo un gravísimo problema: “Estamos de luto… se nos fue el más gocetas… divertido y burletero que existía… Compartir un evento con él era un elíxir… Se gozó la vida como nadie”, así me lo describió ayer mi amiga Luz Elena Isaza, infatigable seguidora y admiradora del grandioso Mario Fernando Prada.

Buenas, buenas, pasé 11 días en un lugar muy exótico en la regia clínica del Country, en Bogotá, donde me sometieron a 25 exámenes (UCI) y chequeos médicos para mayores de 78 años. Me encontraron una estupenda salud de sesentón y examinaron mi regia voz, hoy como la de Luciano Pavarotti. Mis cuerdas vocales están de muy buena salud. Como los médicos me dijeron: “Váyase a su casa y le aplaudimos que, estando casi ochentón, tenga tan buena salud; lo felicitamos”, todo eso digo yo gracias a la protección de mi pareja Lulita Arango y de la neuróloga Luz Mey King Chio Cho, que me devolvió la voz después de una isquemia cerebral, así que salgo ahora para el gimnasio, a consentir mi cuerpo por 120 minutos y luego a montar una hora en bicicleta.

Buenas, buenas, leo en El Espectador una tremenda regañada del muy teso antipetrista Felipe Zuleta contra el magistrado Alejandro Rameli y la controvertida JEP. Esa polémica entidad que a ustedes les cuesta 2186 millones diarios, hoy muestra pobres realizaciones. ¡Aleluya! En televisión vimos unas severas críticas a la JEP del buen ciudadano y lúcido analista Juan Lozano.

Mañana en mi espacio de Caracol Televisión cantaré ópera: ‘Oh, Sole mío’ que exige una voz en perfecto estado y la mía hoy es tan buena casi como la del tenor Luciano Pavarotti.

Ayer pasé por la peluquería señorera, lancé una crítica al presidente de la Espriella, y ellas, que lo están admirando demasiado, me protestaron diciéndome en tono regañón: “Recuerde que el señor Petro y su Verónica, esposa, tuvieron unas conductas lamentables en el gobierno. En cambio, hoy el presidente Abelardo y su esposa están dando buen ejemplo”.

Lamento que en Cali ya no encontraré las carcajadas burlonas de mi amigo Mario Fernando Prado, ‘Oye Cali’, quien gozó del afecto de multitudes caleñas por ser cívico, independiente y buen uribista.