Sufres cuando te dejas guiar del ego soberbio y te empecinas en cambiar y controlar a los demás.

También cuando eliges hacer cosas que no te corresponden y te vas en contra de los derechos de los demás, o del orden del universo.

Entonces te haces correspondiente a todos los problemas que surgen de no aceptar a las personas y la realidad.

Para no tener estos problemas, necesitas aprender algo que nos cuesta mucho trabajo con el ego orgulloso:

Obedecer las leyes del universo; aceptar y respetar a los demás, para poder ser amado y respetado. Pregúntate:

¿Cómo puedo reconocer lo que no estoy aceptando? ¿Qué síntomas puedo reconocer ante lo que no acepto?

Es claro que cuando tienes ira, tristeza, angustia, estrés, miedo o apego, es porque hay algo que no aceptas.

Cuando te sientes obligado a hacer algo, no lo aceptas o no es para ti. Solo lo que da paz y armonía surge de asumir bien la realidad.