El apego es una ceguera espiritual en la que un vínculo se confunde con el amor. Nadie se puede liberar del apego con la renuncia.

Es con la consciencia y la fuerza espiritual pues la renuncia mutila y causa dolor. Un apego te da gotas de placer y toneladas de ansiedad, dolor y aburrimiento.

El apegado exagera las cualidades de un objeto o persona y se aferra. Con apego proyectas en otros y los objetos cualidades que no poseen, o aumentas las que tienen.

El apego surge de creencias erróneas alimentadas por la propia inseguridad, los vacíos afectivos y el miedo.

Un cultivo espiritual serio disuelve los apegos porque te lleva a ser consciente de tu herencia divina, te permite amarte y te regala una confianza sólida.

Un ser lleno de Dios jamás sube a un pedestal los dioses de barro a los que ama, que es lo que hace el ser apegado. Ámate y ama sin poseer.

Sigue en Instagram @Gonzalogallog