Acaba de pasar por las carteleras de cine la película Franz, varias veces nominada al premio Óscar, de la directora polaco-francesa Agniezka Holland, de reciente producción, en el marco de las conmemoraciones por los cien años de la muerte del escritor en junio de 2024. Praga, que antes desconocía por completo a su hijo (como pude verificarlo directamente), aparece ahora en la cinta como protagonista de la obra: un museo, una gran estatua, el barrio judío y muchas otras locaciones y souvenirs delatan la omnipresencia contemporánea de Kafka en la ciudad. Y el filme se preocupa por resaltarlo.

La película no sigue la secuencia cronológica de una biografía, sino que está conformada por cuadros particulares, que van armando un mosaico diverso, con una temporalidad propia. Los que hemos ‘habitado’ la obra del autor por muchos años encontramos aquí una fuente primordial para reconstruir las claves de su vida: las disputas con el padre que lo saca a dormir al aire libre al balcón como castigo, los pasajes del prostíbulo, los campos naturistas que solía frecuentar, la representación teatral de ‘Un artista del hambre’, las actividades deportivas, pero, sobre todo, las relaciones que establece con su hermana Ottla, con su amigo Max Brod (testaferro de su obra) y con dos de las tres mujeres que marcaron su vida (Felice y Milena). Dora, con la que convivió los últimos meses, no aparece.

La directora escoge dos narraciones breves del autor (‘La condena’ y ‘En la colonia penitenciaria’) cuyo contenido integra como parte de su propia biografía, para insistir en que, más que relatos de ficción, son expresión de la nueva realidad que el mundo comienza a vivir en los albores de la Primera Guerra Mundial. El segundo de los relatos describe la manera como un aparato sofisticado graba sobre la espalda del condenado la falta que se le imputa. El propio protagonista es invitado en la película a la ceremonia del castigo para discutir su sentido y su pertinencia. El victimario, ante la imposibilidad de convencerlo, decide liberar a la víctima y aplicarse a sí mismo el castigo.

El tema tal vez más importante de su obra es la reflexión acerca de lo que significan la ley, el poder y la autoridad en el marco de la vida social, tanto individual como colectiva. En la ‘Carta al padre’, Kafka nos cuenta que su progenitor imponía todo tipo de regulaciones relacionadas con los buenos modales que se debían guardar en la mesa, pero era el primero en no acatarlos: se cortaba las uñas en el momento de la cena, se hurgaba las orejas con el palillo de los dientes y regaba migajas en el suelo. El transmisor de la ley no se sometía a ella, era el primero en transgredirla. La película nos muestra estas escenas con lujo de detalles.

¿De dónde procede la importancia y la actualidad de Kafka? Sus grandes novelas no son más que la crónica anticipada de la gran pesadilla que se presenta en los años siguientes a su muerte, con el ascenso de los sistemas totalitarios de todo tipo y el estallido de la Segunda Guerra Mundial, que ahora estamos reviviendo en las absurdas guerras contemporáneas. Pero sobre todo su importancia proviene de la manera como sus relatos ilustran la ‘perversión de la ley’, que ocurre cuando la norma pierde su carácter universal y abstracto para convertirse en la voluntad omnímoda del gobernante.

Lo que se muestra en el plano íntimo de la familia, descrito en el pequeño incidente de la ‘Carta al padre’, es no sólo la clave de su obra (‘El proceso’, ‘El Castillo’) sino también la condensación de lo que ocurre a nivel global de la sociedad, en su época y en la nuestra. Los grandes líderes políticos que están hoy en día en el primer plano de la escena en muchos países encarnan perfectamente esta figura del ‘padre déspota’: gobernantes que carecen de principios éticos, con una trayectoria personal oscura y equívoca, pero que se proclaman adalides de la moralidad, del orden, de la lucha contra la corrupción y el crimen. El lector puede hacer asociación con innumerables ejemplos que encuentra a su alrededor, empezando por la Colombia de hoy. Franz Kafka, el más importante escritor del siglo XX, nos da herramientas para comprender este país.