¿Cuál es el valor real de una empresa para la sociedad? Tiempos atrás, esa pregunta se ha respondido casi exclusivamente desde los balances financieros: las utilidades que genera, su participación en el mercado o su capacidad de crecer. Estos datos son importantes, pero una empresa vale mucho más que lo que factura. Su valor está en lo que activa a su alrededor, en lo que hace posible en la vida de los demás y en la forma en que transforma un territorio: empleo, fortalecimiento de proveedores, pago de impuestos, inversión, creación de confianza, entre otros beneficios.

En tiempos en que con frecuencia se estigmatiza o se simplifica el papel del sector empresarial, conviene volver a la evidencia sobre su impacto. Esa es, justamente, una de las reflexiones más potentes que deja el 5° Reporte Empresarial Consolidado (5REC) del Valle del Cauca, liderado por ProPacífico y elaborado por la Pontificia Universidad Javeriana Cali. En él participaron 72 organizaciones que operan en el Valle y el norte del Cauca: 51 empresas, 19 fundaciones y 2 cajas de compensación. Es una muestra evidente de que el sector empresarial es determinante en la construcción de la región y de que ha entendido que su papel va más allá de la rentabilidad.

Las organizaciones participantes generaron $43,3 billones en valor económico, equivalentes al 26 % del PIB del Valle del Cauca. Además, por cada $100 que producen, $77 regresan a la sociedad en salarios, pagos a proveedores, impuestos e inversión social. Estas empresas también generan más de 109 mil empleos formales y benefician directamente a 279 mil personas, entre colaboradores y sus familias. En el tejido productivo, aportan $21,6 billones en pagos a proveedores, con un 32,3 % de compras realizadas a proveedores locales. Por eso, su impacto se expande hacia cadenas de abastecimiento, emprendimientos, pequeños y medianos negocios, y múltiples actores que dependen de esa circulación económica para sostenerse y crecer.

El reporte también muestra avances en materia de inclusión y equidad. En ese sentido, 9,6 de cada 10 empresas reportan al menos una mujer en sus juntas directivas, frente a 5 de cada 10 en 2016, lo que evidencia una evolución importante en la participación femenina en espacios de decisión. Aunque esto no resuelve por sí solo las brechas históricas, sí refleja un cambio: amplía voces y hace de la gobernanza empresarial un espacio más representativo de la sociedad.

Otro punto decisivo es la inversión social: estas organizaciones han destinado $1,53 billones a programas que impactan 77 municipios, entre ellos 39 del Valle del Cauca. Las cifras confirman que el sector empresarial es un actor clave en la estructura misma del bienestar colectivo de nuestra región.

Asimismo, por primera vez este estudio incorporó mediciones sobre salud mental y biodiversidad. Allí se reporta que el 82 % de las organizaciones declara acciones concretas para proteger la biodiversidad; que el 98 % de la energía consumida es autogenerada; que el 75 % proviene de fuentes renovables; y que el 96,6 % de los residuos generados es aprovechado.

En conclusión, lo que demuestra este 5REC es que las empresas de nuestra región avanzan con una visión clara de sostenibilidad y gestionan su impacto desde sus tres ejes: ambiental, social y de gobernanza. Han entendido que su éxito no puede medirse solo en términos económicos: no son meras espectadoras del desarrollo regional, sino corresponsables de este, y su aporte es fundamental para el bienestar general de la sociedad, por lo que estas no son solo generan riqueza, sino que también la distribuyen, ayudando a sostener la vida y el desarrollo de los territorios.

@Juanes_angel