Por la televisión hemos visto la catástrofe que sufren miles y miles de gentes en el Chocó y Córdoba y por el desborde de los ríos que han destruido sus ranchos y cultivos. Al ver la angustia de las personas víctimas de las inundaciones, he recordado, con rabia, a dos sujetos: el Olmedo López y su socio en pillajes, don Esneider Pinilla, hoy presos porque montaron desde la Ungr, una alegre piñata millonaria.

Se perdieron dineros para las víctimas de los temblores, terremotos y desastres.

En este febrero hay 57 municipios en emergencia porque sus calles están inundadas y sus puentes rotos, los que comunican con las veredas.

En el saqueo de la Ungr se repartieron millonadas como si fueran panelitas de leche. Llegaron a manos de unos parlamentarios habilísimos y les ayudaron a repartirse el botín dos exministros veteranos que le fallaron al país, a sus familias y hoy están presos en un batallón militar.

Este gobierno torea otro escándalo, el de las ‘hermanitas Guerrero’, dos jóvenes muy atractivas, como de reinado de belleza, que por tener gran influencia en el Palacio presidencial se ganaron una lotería burocrática. Juliana fue nombrada viceministra de La Igualdad y, como no tenía los estudios exigidos, se los fabricaron, bastante chimbos, en una universidad que llaman Fundación Educativa San José.

Buenas, buenas, en esa seudouniversidad bastante pirata aún entregan ‘grados y doctorados por simpatías políticas’. Las hermanitas Guerrero son vallenatas y muy protegidas del ministro Benedetti y del grupo de parlamentarios costeños. Lo siento por ellas; la Fiscalía las tiene nerviosas porque les abrieron pliego y les harán 75 preguntas sobre sus acciones en una Fundación Pro-Defensa de los Indígenas y las negritudes.

Las bonitas jóvenes vallenatas, las hermanitas Guerrero, tienen poder en la política y en zonas judiciales y les deseo que salgan inocentes de esos problemones. Juliana y Verónica Guerrero fueron denunciadas por Jennifer Pedraza, una parlamentaria de izquierda, antes del petrismo, que dijo en voz alta, en el Capitolio: “Cuando un partido político tolera que sus jefes sean indelicados con el dinero del público, empieza a morir”.

En esta campaña hay dos voces contra la corrupción: Paloma Valencia y el expresidente Uribe. Los pillos siguen victoriosos; toca derrotarlos y colorín colorado.