Entre las muchas presentaciones de Dios en la Sagrada Escritura está la del Buen Pastor que Jesús, el Hijo de Dios, la confirma cuando dice: Yo soy el Buen Pastor. Esta imagen revela a lo largo de la Historia de la Salvación una actitud humana de Dios con relación a su Pueblo. Muestra su amor tierno y misericordioso con nosotros que somos su rebaño preferido. Vive las realidades cotidianas de nuestra comunidad y está comprometido y cercano a cada persona.Pero al mismo tiempo que es un pastor misericordioso es un rey justo que nos va a juzgar a todos sobre el amor al final de los tiempos. Porque tuve hambre, y me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; era forastero, y me acogieron; estaba desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; en la cárcel, y vinieron a verme, Mateo 25, 31-46.Al atardecer de la vida seremos juzgados sobre el amor, decía San Juan de la Cruz. Sólo el amor nos hace ganar el cielo o el desamor lo hace perder. Oiremos dos invitaciones: Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo, o apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el Diablo y sus ángeles.Esta Palabra del evangelio nos invita a evaluar nuestra vida cristiana en lo más grandioso y fundamental de nuestra existencia: el dar y gastar la vida en compromisos de amor con todos y a cada uno de nuestros hermanos. Es así como podemos colaborar en la construcción de un mundo mejor, y si lo hacemos de manera organizada como lo plantea el papa Benedicto XVI en su carta encíclica Dios es amor, será más eficiente la caridad: El amor al prójimo enraizado en el amor a Dios es ante todo una tarea para cada fiel, pero lo es también para toda la comunidad eclesial, y esto en todas sus dimensiones. El amor necesita también una organización, como presupuesto para un servicio comunitario ordenado para atender constantemente los sufrimientos y las necesidades, incluso materiales, de los hombres.Estar comprometidos en una tarea de caridad organizada es una exigencia diaria para todos los que seguimos a Jesús y nos proclamamos sus discípulos y misioneros en su Iglesia santa.