Calzadas, andenes, antejardines y fachadas son los elementos básicos que conforman la estética urbana de las ciudades en tanto la percepción, diseño y valor visual de sus espacios urbanos públicos, como sucede en sus diversas vías, plazas y parques. En Cali, dicha estética está determinada, en muchos de los barrios de la ciudad actual, por la arborización de los andenes, que cuando existe cubre las fachadas que hay atrás, las que suelen ser feas; pero principalmente y de manera muy notoria por la ocupación ilegal de los antejardines.

Los antejardines que se conservan como tales y que además son sencillos, suelen ser agradables por su vegetación y hasta los hay muy bonitos, y cuando están arborizados algo tapan la fachada posterior, lo que es conveniente cuando son feas; pero cuando son muy elaborados se vuelven solo imágenes estrafalarias. Y cuando se cierran con rejas, entonces su belleza depende de estas; pero si es con un muro (ilegal) necesariamente este es feo o al menos invasivo; y lo mismo ocurre al cubrirlos parcialmente con (ilegales) voladizos sucesivos.

Pero las escaleras (ilegales) construidas en los antejardines para subir a un segundo o tercer piso (también ilegales) acostumbran ser interesantes, muchas son bonitas y las helicoidales (en caracol) son todas necesariamente bellas, obligadas por su diseño y construcción, y ni siquiera las ornamentaciones exageradas de sus barandas las dañan. Estas escaleras, ilegalidad aparte, son todo un buen ejemplo de la inevitable belleza cuando en la buena arquitectura la forma deriva de la construcción y esta de la función y no se debe a un capricho.

Por lo contrario, las construcciones (ilegales) ocupando los antejardines, total o parcialmente, son casi todas muy feas, y las pocas que llegan a ser algo bonitas lo suelen ser por su carácter provisional o por su adecuación para gratas cafeterías. Y todas se deben al uso comercial que van adquiriendo los primeros pisos de las edificaciones cuando la ciudad se densifica, lo que hay que considerar en su Plan de Ordenamiento Territorial, POT, y establecer las normas pertinentes para su posible e inevitable cambio de uso en el futuro.

Por supuesto, en muchos de los antejardines de los barrios populares, simplemente se elimina el prado y se pone un piso duro, casi siempre de solo cemento, para instalar mesas y asientos para cafeterías (ilegales) aunque algunas sean agradables y necesarias, o para la venta (ilegal) de muebles u otros objetos cualesquiera y de cualquier tamaño, o para cualquier otra cosa; pero con frecuencia también se invade (ilegalmente) el andén respectivo, ya de por sí muy estrechos en casi todas las calles de Cali, y que en muchas no existen.

Los estacionamientos (ilegales) improvisados en lo que antes fueron antejardines abundan por toda la ciudad, y es inevitable que sean invasivos y lo son especialmente cuando los automóviles y las motos también ocupan el andén respectivo obligando a los peatones a caminar por la calzada. Y por supuesto son imágenes urbanas desagradables estéticamente ya que nunca se busca en ellos integrar un diseño paisajístico mediante el uso de pavimentos permeables que permitan conservar el prado y mantener alguna vegetación.

Todas estas intervenciones en los antejardines se originan en que son producto de un urbanismo ‘moderno’ y ajeno a la tradición edilicia local; además se pasa por alto que son propiedad privada pero que incorporan una función pública y que, aunque pertenecen al dueño del inmueble respectivo, están sujetos a normas urbanísticas porque forman parte del entorno visual y del espacio urbano público de la ciudad. Legalidad que en Cali todos ignoran, incluyendo a las Autoridades Municipales, las que no ejercen control al respecto.