El líder de una estructura criminal vinculada a una de las organizaciones delictivas más poderosas de Ecuador fue asesinado en un ataque armado registrado la tarde del miércoles 17 de junio en el aeropuerto internacional de Guayaquil. El hecho ocurrió en medio del recrudecimiento de la violencia que atraviesa el país y un día después de que el Gobierno decretara un nuevo estado de excepción en varias provincias.
El fallecido fue identificado por el ministro del Interior de Ecuador, John Reimberg, como Carlos Suástegui, señalado de encabezar la banda Las Águilas, considerada el brazo armado de Los Choneros. De acuerdo con el funcionario, el hombre era catalogado por las autoridades como un delincuente de “alto riesgo” y un “objetivo criminal priorizado”, además de estar siendo investigado por delitos como asociación ilícita, asesinato y porte ilegal de armas.
El ataque ocurrió hacia las 6:00 de la tarde, hora local, en uno de los accesos al aeropuerto José Joaquín de Olmedo. Videos difundidos en redes sociales mostraron escenas de pánico entre los presentes. En una de las grabaciones se escucha a un joven pedir ayuda desesperadamente mientras sostiene a una persona herida. En las imágenes también aparece otro cuerpo tendido cerca de la entrada de la terminal aérea.
Tras el atentado, unidades de la Policía y personal de seguridad del aeropuerto capturaron a dos adolescentes, de 15 y 16 años, quienes presuntamente estarían relacionados con el crimen. Durante el procedimiento fueron incautadas dos armas de fuego.
Testigos relataron los momentos de angustia vividos dentro de la terminal. Un pasajero que esperaba abordar un vuelo hacia Quito aseguró al canal TC Televisión que escuchó entre ocho y diez disparos antes de que los uniformados evacuaran a quienes se encontraban en el lugar.
Aunque las autoridades confirmaron que el aeropuerto continúa operando con normalidad, informaron que los accesos de entrada y salida permanecerían restringidos de manera temporal mientras avanzaban las investigaciones y se restablecían las condiciones de seguridad.
El asesinato se produjo apenas un día después de que el presidente Daniel Noboa declarara el estado de excepción en 10 de las 24 provincias del país, incluida Guayas, cuya capital es Guayaquil. La decisión fue adoptada ante el incremento sostenido de hechos violentos relacionados con el crimen organizado.
Guayaquil se ha consolidado como uno de los principales epicentros de la violencia en Ecuador debido a la disputa entre organizaciones criminales dedicadas, entre otras actividades, al narcotráfico. El país cerró 2025 con una tasa récord de 50,9 homicidios por cada 100.000 habitantes, reflejando la crisis de seguridad que enfrenta desde hace varios años.