En la noche del jueves 28 de mayo, un cohete de la empresa aeroespacial Blue Origin, fundada por el magnate Jeff Bezos, explotó en Cabo Cañaveral, en el estado de Florida (EE. UU.), mientras se realizaban unas pruebas de funcionamiento.
El cohete, del tipo New Glenn, estaba afrontando una prueba de encendido estático (‘hot fire test’), algo que se realiza previo a un lanzamiento orbital, por lo que su explosión representa un revés para la compañía, la cual compite con SpaceX.
Un video del incidente muestra humo saliendo de la parte inferior del cohete, que mide 98 metros de altura, antes de quedar envuelto por completo en una enorme bola de fuego.
“¡Oh, no!”, se escucha decir a los espectadores reunidos para ver el lanzamiento.
Frente a lo sucedido, el multimillonario Jeff Bezos se pronunció en redes sociales, reiterando que nadie salió herido: “Todo el personal está contabilizado y a salvo”.
Asimismo, declaró que es muy pronto para conocer la causa del fallo, pero la empresa ya está investigando lo sucedido.
“Es demasiado pronto para conocer la causa, pero ya estamos trabajando para descubrirla”, dijo Bezos en X poco después de la explosión.
“Un día muy duro, pero reconstruiremos todo lo que haya que reconstruir y volveremos a volar. Vale la pena”, agregó.
Por su parte, Jared Isaacman, administrador de la NASA, explicó en redes sociales que la agencia espacial de EE. UU. colaborará en el esclarecimiento de la explosión: “Trabajaremos con nuestros socios para apoyar una investigación exhaustiva de esta anomalía, evaluar el impacto en las misiones a corto plazo y volver a lanzar cohetes", señaló Isaacman.
La explosión es el último revés para el también fundador de Amazon, inmerso en una frenética carrera con Elon Musk y su firma SpaceX por la exploración espacial.
El cohete New Glenn es la base de las ambiciones espaciales de Blue Origin, en contraposición con el cohete Starship, el más grande de la historia, que desarrolla SpaceX.
Cabe destacar que Elon Musk expresó sus condolencias y calificó el accidente de “muy desafortunado”.
El mes pasado, el cohete New Glenn de Blue Origin fracasó en una misión para colocar un satélite de comunicaciones en la órbita correcta, lo que dio lugar a una investigación.
Aunque la empresa reutilizó y recuperó con éxito un propulsor del cohete New Glenn, la misión no tripulada no logró colocar en órbita el satélite de la empresa AST SpaceMobile.
*Con información de AFP.