Las autoridades sanitarias de la ciudad de Nueva York confirmaron la primera muerte asociada al actual brote de legionelosis que afecta al sector del Upper East Side. Al mismo tiempo, el número de personas diagnosticadas con la enfermedad aumentó a 67, mientras una docena de pacientes permanecen hospitalizados, situación que mantiene bajo vigilancia a los organismos de salud pública.

El foco del brote se concentra en los vecindarios de Carnegie Hill y Yorkville, donde las investigaciones detectaron la presencia de la bacteria Legionella en decenas de torres de enfriamiento.

Como medida de control, las instalaciones identificadas fueron sometidas a procesos obligatorios de limpieza y desinfección para reducir el riesgo de nuevas exposiciones.

Las autoridades sanitarias mantienen la vigilancia epidemiológica tras confirmar la primera muerte relacionada con el brote de legionelosis registrado en el Upper East Side de Nueva York. | Foto: IA

La legionelosis, también conocida como enfermedad del legionario, es una infección respiratoria grave que puede provocar neumonía. Es causada principalmente por la bacteria Legionella pneumophila, un microorganismo que se encuentra de forma natural en ambientes acuáticos, pero que puede multiplicarse en sistemas artificiales de agua cuando las condiciones favorecen su crecimiento.

La principal vía de contagio es la inhalación de pequeñas gotas de agua contaminadas con la bacteria. Estas partículas pueden generarse en torres de refrigeración, sistemas de aire acondicionado de grandes edificios, duchas, jacuzzis, fuentes ornamentales o redes de agua caliente que no reciben un mantenimiento adecuado. Las autoridades sanitarias y organismos internacionales coinciden en que la enfermedad no se transmite de persona a persona.

Los síntomas suelen aparecer entre dos y diez días después de la exposición, aunque algunos brotes han registrado períodos de incubación más prolongados. Entre las manifestaciones más frecuentes están fiebre alta, tos, dificultad para respirar, dolor muscular, dolor de cabeza, escalofríos y, en algunos casos, náuseas, diarrea o confusión. Debido a que puede evolucionar hacia una neumonía severa, el diagnóstico y el tratamiento oportunos con antibióticos son determinantes para mejorar el pronóstico.

La investigación sanitaria se centra en sistemas de agua y torres de enfriamiento, principales fuentes de exposición a la bacteria Legionella durante este brote. | Foto: IA

Los especialistas advierten que las personas mayores de 50 años, los fumadores, quienes padecen enfermedades pulmonares crónicas o tienen el sistema inmunológico debilitado presentan un mayor riesgo de desarrollar cuadros graves. La mayoría de las personas expuestas a la bacteria no llega a enfermar, pero quienes pertenecen a estos grupos requieren especial atención ante la aparición de síntomas compatibles con neumonía.

El brote registrado en Nueva York ha reavivado la preocupación por el mantenimiento de las instalaciones que utilizan agua y generan aerosoles, consideradas el principal escenario para la proliferación de la bacteria. Las autoridades sanitarias continúan con las labores de inspección, monitoreo y desinfección para contener la propagación del brote y evitar la aparición de nuevos casos.