Un joven de 18 años de Francia, cuyo nombre es Mathis Vérité, se ha vuelto viral porque para ir a su colegio debe caminar unos 32 kilómetros diarios, partiendo desde su casa en la ciudad de Troarn. La institución educativa donde estudia se encuentra en la ciudad de Caen.

Y es que el propósito detrás de este desafío es porque hace parte del reto solidario: 480 km para aprender, una iniciativa que tiene el objetivo de recolectar fondos económicos que van dirigidos al acceso a la educación de menores de edad que habitan en zonas de altas temperaturas.

“Es un desafío mucho más difícil de lo que imaginaba”, admite Vérité, al señalar que el recorrido de cada día genera un impacto físico y mental.

La jornada escolar del joven empieza siendo las 3:30 de la madrugada cuando se levanta. Siendo las 4:00, comienza el recorrido teniendo en su cuerpo ropa reflectante, zapatillas de trail y una mochila de unos 10 kilos. Asegura que se demora en llegar a su colegio entre tres y tres horas y media, dependiendo de cómo se encuentre su humor.

Mathis Vérité participa de una iniciativa que tiene el objetivo de recolectar fondos económicos que van dirigidos al acceso a la educación de menores de edad que habitan en zonas de altas temperaturas. | Foto: El País

Previo a su llegada al instituto Notre-Dame-de-la-Fidélité que está en Caen, debe atravesar localidades francesas como Sannerville, Cuverville, Colombelles y Hérouville-Saint-Clair. Cuando llega el fin de la jornada escolar en horas de la tarde, debe emprender el mismo recorrido, siendo en total más de seis horas diarias caminando frente a cualquier condición climática.

Según el joven, esta iniciativa nació a partir de una conversación entre algunos de sus compañeros de clase en la cual reflexionaron sobre niños que no tienen el privilegio de ir a estudiar.

“Decimos que nos levantamos muy temprano, que los viajes en autobús son demasiado largos… Nos quejamos, pero en el mundo hay niños que no tienen nuestra oportunidad de ir fácilmente a la escuela”, afirmó.

A partir de lo anterior, decidió salir de su zona de confort para visibilizar en su país la problemática de miles de niños en otras partes del planeta.

Este reto es una ayuda para la asociación Enfants du Désert, la cual se encarga de brindar acceso a educación básica en el norte de África. El propósito principal es financiar bicicletas para niños y jóvenes que, para ir a sus escuelas, deben caminar largas distancias.

“Una bicicleta significa ahorro de tiempo, menos fatiga, más regularidad… y mayores posibilidades de éxito”, reflexionó Mathis.

Vérité recibe el apoyo emocional tanto de su familia como de sus compañeros en el colegio. De hecho, sus padres lo acompañan en el recorrido.

“A veces es difícil seguir adelante, pero con el apoyo de los demás y las donaciones que siguen llegando, me digo a mí mismo que tengo que aguantar… sin trampas”, enfatizó.