“¡BASTA YA DE VENDER PRODUCTOS DE BOMBARDIER EN ESTADOS UNIDOS! ¡Sus productos no son lo suficientemente buenos! Más del 50% de sus ingresos proviene de Estados Unidos: viven de los compradores estadounidenses, las empresas estadounidenses, los aeropuertos estadounidenses y los servicios estadounidenses, mientras que Canadá bloquea a nuestros GRANDES bancos y empresas”, afirmó en un ‘post’ de Truth Social.
“Incluso impidieron que Gulfstream Aerospace operara en Canadá. ¡Algo totalmente injusto! ¡Esa época SE HA ACABADO! Si quieren nuestro mercado, deben fabricar aquí y dejar de tratar a Estados Unidos como una hucha. COMPRAD PRODUCTOS ESTADOUNIDENSES. VOLAD EN AEROLÍNEAS ESTADOUNIDENSES. DISFRUTAD DE BEBIDAS ALCOHÓLICAS Y NO ALCOHÓLICAS ESTADOUNIDENSES. NAVEGAD POR EL LAGO AMÉRICA. ¡ESTADOS UNIDOS PRIMERO!“, agregó.
Washington y Ottawa mantienen posiciones abiertamente enfrentadas en política arancelaria después de que fracasaran las últimas conversaciones destinadas a rebajar los aranceles impuestos por Estados Unidos. En este marco, Trump ha planteado subir hasta el 50 % los gravámenes aplicados a determinados productos canadienses, entre ellos vehículos, camiones, componentes de automoción y acero. Los mismos entrarán en vigor el 1 de enero de 2027.
Canadá ha anunciado contramedidas arancelarias que comenzarán a aplicarse este martes 8 de septiembre. El paquete contempla recargos de entre el 15 % y el 50 % sobre determinados productos relacionados con el acero y el aluminio, además de bienes como productos lácteos, pescado y marisco.
El anuncio del boicot ha desatado una ola de preocupación en el sector aeronáutico internacional debido a la estrecha relación de suministro que Bombardier mantiene con las redes de transporte norteamericanas. Por su parte, el gobierno canadiense ha calificado estas medidas como una presión injustificada que vulnera la cooperación regional, convocando a reuniones de emergencia para evaluar el impacto de las represalias arancelarias.
El ataque directo de Donald Trump hacia Bombardier tiene su origen en una disputa técnica de certificaciones aeronáuticas. El gobierno estadounidense acusa a la agencia reguladora de transportes de Canadá de bloquear de forma injusta e ilegal la homologación para que los nuevos aviones ejecutivos de la empresa estadounidense Gulfstream Aerospace (modelos G500, G600, G700 y G800) puedan operar en territorio canadiense. Como represalia y mecanismo de presión para forzar una aprobación inmediata, Trump amenazó con retirar la certificación de seguridad en EE. UU. a los modelos Bombardier Global Express y aplicarles aranceles masivos