El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, destituyó este jueves a la fiscal general Pam Bondi, una de sus aliadas políticas más cercanas, en medio de tensiones internas dentro de su administración.
La decisión fue confirmada por el propio mandatario a través de un mensaje en su red social, Truth Social, donde, aunque destacó el trabajo de Bondi, anunció su salida del cargo.
“Pam Bondi es una gran patriota estadounidense y una amiga leal, que sirvió fielmente como mi fiscal general durante el último año. Pam hizo un trabajo tremendo supervisando una ofensiva masiva contra el crimen en todo nuestro país, con los asesinatos cayendo a su nivel más bajo desde 1900”, escribió. “Queremos mucho a Pam, y pasará a desempeñar un nuevo e importante puesto, muy necesario, en el sector privado, que se anunciará en una fecha próxima”, añadió el líder republicano.
Como reemplazo temporal, Trump designó al fiscal general adjunto Todd Blanche, quien asumirá como jefe interino del Departamento de Justicia. Blanche, además, fue uno de los abogados personales del presidente en procesos judiciales previos, lo que refuerza su cercanía con el mandatario.
“Nuestro fiscal general adjunto, Todd Blanche, una mente jurídica muy talentosa y respetada, asumirá el cargo de fiscal general en funciones”, dijo Trump en su mensaje.
La salida de Bondi se da tras varios meses de versiones sobre el descontento de Trump con su gestión, especialmente por el manejo de los archivos relacionados con el caso de Jeffrey Epstein, así como por lo que el presidente consideraba falta de contundencia en investigaciones contra adversarios políticos.
Según medios estadounidenses, el mandatario habría evaluado en privado su reemplazo desde semanas atrás, considerando incluso al actual administrador de la Agencia de Protección Ambiental, Lee Zeldin, como posible sucesor permanente en el cargo.
Pam Bondi, exfiscal general de Florida, había asumido la jefatura del Departamento de Justicia en 2025, respaldada por su trayectoria judicial y su cercanía con Trump. Durante su gestión, lideró una estrategia contra el crimen que el presidente calificó como “masiva”.
Además del caso Epstein, Bondi enfrentó cuestionamientos por no lograr avances contundentes en procesos judiciales contra figuras políticas opositoras como la fiscal general de Nueva York, Letitia James, y el exdirector del FBI James Comey.
El relevo se produce en un contexto de ajustes dentro del gabinete de Trump, quien en semanas recientes ya había apartado a Kristi Noem de la jefatura del Departamento de Seguridad Interior.