Un trágico incidente conmocionó a los bañistas de una paradisíaca isla en Estados Unidos esta semana, luego de que se diera a conocer que una mujer perdió la vida en las Islas Vírgenes el pasado jueves 8 de enero, cuando una fue mortalmente atacada por un tiburón mientras nadaba cerca de la playa Dorsch Beach en la isla de St. Croix.
La víctima fue identificada como Arlene Lillis, una mujer de 56 años oriunda de Detroit Lakes, Minnesota, quien se encontraba de vacaciones en ese lugar junto a su familia.
Según los informes oficiales, hacia las 4:28 de la tarde, múltiples llamadas de emergencia alertaron a los servicios de rescate sobre una persona gravemente herida en el agua.
Los equipos de emergencia acudieron a la escena, donde encontraron a Lillis con uno de sus brazos gravemente mutilado tras el ataque del animal.
Un testigo del hecho, Christopher Carroll, enfermero y ex–salvavidas, contó a los medios locales que escuchó lo que describió como un “grito atroz” desde su habitación en un hotel cercano y de inmediato se dirigió a la playa para ayudar.
El hombre entró al agua sin pensarlo dos veces para auxiliar a la mujer, y allí notó una amplia mancha de sangre en el agua y la gravedad de las heridas de Lillis, quien había perdido el brazo izquierdo por debajo del codo.
"Tenía el brazo izquierdo amputado por debajo del codo, con solo la parte superior del húmero visible”, aseguró el hombre que la auxilió una vez sucedió el hecho.
Así, el enfermero, con ayuda de otras personas, logró trasladarla a la orilla, camino durante el cual, y según relató uno de los testigos, Lillis permaneció consciente, y mencionó algunas palabras.
Dijo que, “se llamaba Arlene, eso fue como a mitad de camino. Creo que fue lo último que dijo”, recordó el hombre, quen más adelante mencionó lo que sentenció Arlene. “Voy a morir”.
“Yo solo le decía: ‘No, Arlene, vas a estar bien’. Pensé que, si la llevábamos a un hospital, tendría una oportunidad de luchar”, puntualizó Ryan Connot, quien ayudó a la mujer y al enfermero, poco después de haber estado buceando junto a su familia en esas aguas.
Pero a pesar de los esfuerzos de los presentes y del personal de emergencia, Arlene Llillis falleció horas más tarde en un hospital local debido a la gravedad de sus lesiones, y a la enorme cantidad de sangre que perdió durante el ataque.