En la noche del jueves 22 de octubre, un terremoto de magnitud 7,0 sacudió la Región Autónoma del Tíbet, al suroeste de China, dejando por su paso daños considerables en la infraestructura de la zona, decenas de heridos y, de manera preliminar, 16 muertos.

Los reportes oficiales del Centro de Redes Sismológicas de China (CENC) revelan que el movimiento telúrico ocurrió a las 22:33 hora local. El epicentro se ubicó a 183 kilómetros al este-noreste de la ciudad de Nagqu, en la región del Tíbet.

El movimiento telúrico provocó daños considerables en la infraestructura de la zona y al menos 339 viviendas se derrumbaron, según reveló la agencia estatal de noticias Xinhua.

A través de redes sociales circulan videos que muestran la magnitud de la emergencia y la reacción de las personas que se encontraban dentro de establecimientos públicos y viviendas.

Ante la emergencia, las autoridades enviaron equipos de rescate al área afectada. Además, medios locales informaron que también se ordenó la suspensión temporal de los servicios ferroviarios en algunos sectores, mientras se realizan inspecciones para establecer las condiciones de seguridad.

La cadena china CGTN señaló que la Administración de Terremotos de China activó una respuesta de emergencia de nivel II, su segundo nivel más alto.

Respecto a la actividad sísmica de este país, en enero de 2024 hubo un sismo de magnitud 7,1 que golpeó una zona montañosa de Xinjiang, en el oeste de China, y causó tres muertes y decenas de heridos; y un mes antes, en diciembre de 2023, un terremoto de magnitud 6,2 sacudió el condado de Jishishan, en Linxia, provincia de Gansu; dejó más de 100 fallecidos.

Xi Jinping, presidente de China, ordenó vigilancia ante posibles réplicas. | Foto: Colprensa / Montaje: El País

Por ahora, el presidente chino, Xi Jinping, ordenó “un esfuerzo de rescate máximo” tras el potente sismo del jueves. El dirigente aseguró que “hacer todo lo posible por atender a los heridos a fin de reducir las pérdidas humanas”, destacando la necesidad de vigilar de cerca las condiciones meteorológicas, así como el riesgo de réplicas.

Cabe recordar que este terremoto se produce tan solo dos meses después de la tragedia que se registró en la frontera entre el Tíbet y Nepal, donde una riada provocada por el colapso de un glaciar a unos 5.200 metros de altura habría desencadenado una masa de agua, lodo, rocas y escombros en el Himalaya, y dejó al menos 1.300 muertos y más de 5.000 desaparecidos.

La fuerza del fenómeno provocó inicialmente un impacto en un puesto fronterizo y, posteriormente, la masa de agua y escombros continuó río abajo hacia Nepal, donde inundó poblaciones y destruyó puentes y edificaciones.