Un sismo de magnitud 6,1 sacudió este viernes a Japón y fue percibido en Tokio, de acuerdo con reportes preliminares de las autoridades y organismos sismológicos.
El Servicio Geológico de Estados Unidos ubicó el epicentro a 156 kilómetros al sureste de Hasaki, con una profundidad de 10 kilómetros. El movimiento se registró a las 7:39 p. m., hora local.
Por el momento, no se ha emitido alerta de tsunami tras el temblor, según reportes de la Agencia Meteorológica de Japón. Las autoridades avanzan en la revisión de posibles daños o afectaciones, aunque por ahora no se han reportado personas heridas.
Como es conocido, Japón se encuentra en una de las posiciones más críticas del llamado Anillo de Fuego o Cinturón de Fuego, que es una enorme franja en forma de herradura que rodea el océano Pacífico y concentra la mayor actividad sísmica del planeta.
Esa es la principal razón por la que ocurren sismos de manera frecuente, además de las grandes magnitudes que se presentan.
Por ello, las alertas por sismos son mayores en ese país, ya que cuando se presenta algún movimiento, generalmente viene acompañado posteriormente de alerta de tsunami.
Para entender ese ‘Anillo de Fuego’, se debe tener en cuenta que, a diferencia de otros países que deben lidiar con el roce de dos placas, en el caso del archipiélago de Japón, este está donde interactúan cuatro placas tectónicas: la Pacífica, la Filipina, la Euroasiática y la Norteamericana.
Para entender ese fenómeno, se debe conocer que las placas que vienen desde el océano Pacífico son más pesadas y densas.
Por lo que, al chocar contra las placas continentales (donde está la tierra firme de Japón), no se frenan, sino que las placas oceánicas se clavan y se hunden hacia el interior de la Tierra.
Ya que las placas no son lisas, sino que son de roca rugosa y áspera. Al meterse una debajo de la otra, no resbalan con suavidad, sino que se atascan y se traban.
Mientras la Tierra sigue empujando, las placas trabadas empiezan a doblarse y a acumular una gran cantidad de energía y tensión.
El sismo llega cuando la roca ya no aguanta más la presión; se sueltan y las placas se destraban de golpe. Ahí, el suelo salta con violencia para recuperar su espacio original.
Es ese impacto el que viaja por la tierra en forma de ondas, que es lo que las personas sienten como el sismo.
Pero, si ese salto brusco ocurre en el fondo del mar, empuja el agua hacia arriba creando olas que viajan rápidamente y es lo que se conoce como tsunami.