Shelvy Neal, de 80 años, decidió tomar las riendas de su despedida y convertirla en una celebración en vida que combinó el humor, la planificación meticulosa y la reflexión sobre la propia mortalidad.

Fueron alrededor de 100 invitados lo que se reunieron en una propiedad de Macon para asistir a lo que la homenajeada bautizó como su “funeral Fomo” por las siglas en inglés de Fear Of Missing Out, miedo a perderse algo, un acto que fue a la vez su funeral simbólico y la fiesta de cumpleaños por sus ocho décadas de vida.

La escena tuvo un componente deliberadamente irónico: dentro del ataúd no yacía la propia Neal, sino una figura de cartón a tamaño real con su imagen. Mientras tanto, la verdadera protagonista circuló entre los asistentes con una banda que proclamaba “A petición popular”, oficiando como organizadora, florista y oradora principal del evento.

Funeral Fomo: la mujer que no quiso perderse su propio homenaje | Foto: El País

Una celebración que incluyó micrófono abierto para que amigos y familiares compartieron recuerdos, una torta temática con una escalera que conducía a las puertas del cielo y mensajes que resumen el tono de la jornada: “Se niega a perderse nada... especialmente su propio funeral” y “Fomo: El funeral al que se niega a faltar”.

Neal explicó que la idea surgió en marzo, tras el entierro de su esposo. En una conversación con su hija le dijo: “Me encantaría estar en mi propio funeral”, y la respuesta de la hija “¿Y por qué no puedes?” fue el detonante para poner en marcha la planificación. Madre e hija trabajaron juntas para diseñar una ceremonia que permitiera a la homenajeada escuchar los testimonios, controlar el guion y, sobre todo, disfrutar del momento sin dejar a su familia la carga de organizarlo todo cuando ella ya no estuviera.

El lugar elegido no fue casual: la propiedad donde se celebró la conmemoración había pertenecido a Neal y a su esposo durante unos 25 años y fue vendida en 2020 a una funeraria con una condición especial en la escritura de compraventa: la realización de dos funerales, uno para cada cónyuge.

Shelvy Neal, 80 años, organizó su propio funeral y fue la oradora principal | Foto: El País

Dentro de ese contexto, también el funeral del marido ya se había cumplido; faltaba el de ella. Aprovechando esa cláusula, Neal y su familia transformaron la tradición funeraria en una fiesta controlada por la propia homenajeada.

Durante la ceremonia, Neal mostró un sentido del humor afilado y una voluntad de control sobre su imagen póstuma. “Si quieren, pueden decir cosas malas”, dijo antes de que comenzaran las intervenciones, y añadió con sorna: “Pero yo estaré allí y puede que les corte el micrófono”.

Su intención fue clara: permitir la libertad de expresión de los asistentes, pero manteniendo la última palabra sobre el tono del acto. Preparó personalmente las flores, tomó la palabra como oradora principal y supervisó cada detalle, desde la decoración hasta la música.