El barranquillero nacionalizado venezolano, considerado por Washington como el principal testaferro de Maduro, se convirtió en el centro de un nuevo pulso entre Caracas y Estados Unidos. Álex Saab, quien había sido extraditado y enfrentaba cargos por lavado de dinero en Miami, fue liberado en medio de un acuerdo político que, de acuerdo con El Tiempo, terminó siendo burlado por el régimen venezolano.

Dicho pacto contemplaba avances hacia elecciones libres y democráticas en Venezuela, pero la liberación de Saab fue interpretada como una jugada que debilitó la confianza en los compromisos asumidos con la administración de Joe Biden.

De acuerdo con El Tiempo en sectores políticos de Caracas se especula sobre el rol que Saab podría asumir en el futuro inmediato. Algunos analistas creen que podría alinearse con el gobierno de transición encabezado por Delcy Rodríguez, mientras otros consideran que su silencio estratégico responde a cálculos de supervivencia política y económica.

Saab, quien ha sido pieza fundamental en la arquitectura financiera del chavismo, especialmente en operaciones de comercio exterior y triangulación de recursos, mantiene un perfil bajo desde su liberación, lo que alimenta la incertidumbre sobre sus próximos pasos.

Saab pronunció sus primeras palabras en público tras llegar a Venezuela. | Foto: AFP or licensors

La liberación de Saab también reavivó el debate sobre la relación entre Washington y Caracas. Para la administración Biden, el acuerdo con Maduro buscaba abrir un camino hacia la democratización, pero la decisión de liberar a Saab fue vista por opositores venezolanos como una concesión excesiva.

Además destaca que la oposición considera este episodio como una “burla” del régimen a los compromisos internacionales, lo que podría complicar aún más el escenario de negociación política en Venezuela.

En ese sentido, Álex Saab enfrenta un dilema personal y político. Por un lado, su cercanía con Maduro lo convierte en un aliado indispensable para mantener la estructura financiera del chavismo.

Por otro lado, su exposición internacional y los procesos judiciales que aún podrían reabrirse en Estados Unidos lo ponen en una posición vulnerable.

Maduro se encuentra bajo custodia del Gobierno estadounidense. | Foto: AFP or licensors

El medio citado subraya que Saab no solo es un empresario con vínculos cuestionados, sino también un símbolo de cómo el régimen ha logrado sortear sanciones y presiones externas mediante redes de negocios opacos.

En cuanto a su futuro cercano, dependerá de la capacidad del régimen de Maduro para sostenerse en medio de las presiones internas y externas, y de la manera en que Washington decida responder a lo que muchos consideran una traición a los acuerdos.

Por el momento, Álex Saab se encuentra en silencio, y podría ser más revelador que cualquier declaración pública.