El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este miércoles 8 de julio que la tregua con Irán llegó a su fin, luego de los recientes ataques cruzados entre fuerzas estadounidenses y la república islámica, lo que volvió a elevar la tensión entre ambos países.
Durante la cumbre de la Otan que se celebra en Ankara, el mandatario fue consultado sobre la continuidad del cese de hostilidades acordado entre Washington y Teherán. En respuesta, afirmó que, desde su perspectiva, la tregua ya no está vigente.
“Para mí se ha acabado. No quiero negociar con ellos, porque son basura. Son gente enferma, dirigida por gente enferma, mala, violenta. Si tuvieran un arma nuclear, lo usarían”, aseguró Trump ante la prensa, junto con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte.
Las declaraciones de Trump se produjeron después de que Irán respondiera a los bombardeos realizados por Estados Unidos con ataques dirigidos contra bases militares estadounidenses ubicadas en la región del Golfo.
El Mandatario republicano lanzó además duras críticas contra el Gobierno iraní, al que calificó de estar dirigido por “locos”. También aseguró que negociar con ese país representa una “pérdida de tiempo” y afirmó que, en caso de contar con un arma nuclear, las autoridades iraníes la utilizarían.
Trump sostuvo igualmente que Teherán ha distorsionado de manera reiterada los términos de la tregua suscrita entre ambas naciones el pasado 17 de junio. Según el Presidente estadounidense, el entendimiento alcanzado contemplaba que Irán no desarrollara armas nucleares, pero acusó al gobierno iraní de desconocer públicamente ese compromiso.
“Todo el mundo estuvo de acuerdo: nada de armas nucleares. Cerramos un acuerdo. Salen y bromean con la prensa, dicen que ni siquiera hablamos de ello”, afirmó el Mandatario, quien insistió en que las autoridades iraníes han incumplido lo pactado.
Las declaraciones de Trump tuvieron un impacto inmediato en los mercados internacionales. Tras conocerse sus palabras, los precios del petróleo registraron un incremento cercano al 5 %, reflejando la preocupación de los inversionistas por una posible escalada del conflicto y sus efectos sobre el suministro mundial de crudo.
El nuevo episodio de confrontación entre Washington y Teherán aumenta la incertidumbre sobre la estabilidad en Oriente Medio, una región clave para la producción y exportación de petróleo.
Los recientes intercambios de ataques y el endurecimiento del discurso entre ambos gobiernos ponen en duda la posibilidad de retomar el diálogo en el corto plazo y mantienen la atención internacional sobre la evolución de la crisis.