En el marco de las celebraciones de Semana Santa, el Papa León XIV presidirá este Jueves Santo uno de los ritos más simbólicos del calendario litúrgico: el lavatorio de los pies. La ceremonia tendrá lugar durante la tradicional Misa de la Cena del Señor, que se celebrará en la basílica de San Juan de Letrán, en Roma.

El acto, que conmemora el gesto de humildad de Jesús hacia sus discípulos antes de la Última Cena, contará con la participación de doce sacerdotes de la diócesis de Roma.

El papa León XIV celebra una misa en el comienzo de su pontificado, en la Plaza de San Pedro. | Foto: Externos COLPRENSA ©

De acuerdo con la información oficial, once de ellos fueron ordenados por el propio pontífice el año pasado, lo que otorga un significado especial a esta celebración, al tratarse de los primeros presbíteros formados bajo su pontificado.

La misa está prevista para las 17:30, hora local, y se desarrollará en la catedral de Roma, retomando así una práctica más tradicional dentro de la Iglesia, pues en años anteriores, el Papa Francisco había optado por realizar este rito en contextos distintos, como cárceles o centros de acogida, con el fin de acercar el gesto a comunidades marginadas.

Lavatorio de pies del Papa Francisco | Foto: El País

El lavatorio de los pies forma parte central de la liturgia del Jueves Santo, día que recuerda la Última Cena y marca el inicio del Triduo Pascual. Este rito simboliza el servicio y la humildad, valores fundamentales del mensaje cristiano, al reproducir el gesto de Jesús al lavar los pies de sus apóstoles.

Además de esta celebración, la agenda del pontífice incluía en la mañana de este jueves, la Misa Crismal en la basílica de San Pedro, donde se bendicen los óleos sagrados utilizados en los sacramentos y los sacerdotes renuevan sus promesas.

Allí, ante una Basílica de San Pedro repleta de fieles, el Papa León XIV presidió su primera Misa Crismal como Obispo de Roma, en la que reflexionó sobre la misión a la que Dios le consagra.

“Es la misión cristiana, la misma de Jesús, no otra. En ella participa cada uno según su propia vocación y en una obediencia muy personal a la voz del Espíritu, ¡pero nunca sin los demás, nunca descuidando o rompiendo la comunión!”, leyó el Papa.

El Papa León XIV en el Domingo de Ramos. | Foto: Vatican News

En medio de su intervención, el Sumo Pontífice también dedicó un momento para hablar del primer secreto de la misión cristiana en el mundo: el desprendimiento.

“Toda misión comienza con ese tipo de vaciamiento en el que todo renace. Nuestra dignidad de hijos e hijas de Dios no nos puede ser quitada, ni se puede perder, pero tampoco pueden borrarse los afectos, los lugares y las experiencias que están en el origen de nuestra vida. Somos herederos de tanto bien y, al mismo tiempo, de los límites de una historia en la que el Evangelio debe llevar luz y salvación, perdón y sanación” aseguró el Papa.