A 16 días del doblete sísmico de magnitud 7,5 y 7,2 en la escala de Richter que sacudieron Venezuela el pasado miércoles 24 de junio, la emergencia está lejos de terminar en el territorio vecino, ya que las labores de rescate y extracción continúan en el país.
El último reporte expedido por las autoridades venezolanas revela que al 9 de julio de 2026 se registran 3.889 fallecidos.
Para el conteo de heridos, se tiene el reporte de 16.740 personas, mientras que en labores de rescate se sustrajeron 6.462 ciudadanos de los edificios que colapsaron y 28.836 pacientes y 86.794 familias fueron atendidas.
Para la atención de las personas afectadas, las autoridades informaron que tienen distribuidos 89 campamentos transitorios, los cuales albergan 16.891 venezolanos en La Guaira, Caracas y otras regiones del norte.
En materia de ayudas, 9.603 toneladas de alimentos y 12.126.298 litros de agua fueron distribuidos en las zonas afectadas.
La emergencia dejó cientos de edificaciones dañadas y el último reporte expone que un total de 856 edificios resultaron afectados, mientras que 190 colapsaron.
Las labores de respuesta siguen contando con el apoyo de miles de funcionarios; entre ellos hay 3.931 rescatistas internacionales, 30.076 efectivos desplegados y 29.344 voluntarios.
Por el momento, los organismos de emergencia permanecen en alerta debido a las 1.142 réplicas que se registraron en las últimas dos semanas, desde que ocurrieron los sismos.
Con relación a los campamentos transitorios, el presidente de la Asamblea Nacional venezolana, Jorge Rodríguez, aseguró que Caracas está “tratando aceleradamente de corregir si se presenta alguna situación u obstáculo, para que cuando la gente llegue a los campamentos sienta la tranquilidad de que hay una mano amiga aferrando la suya”.
A este jueves, se tiene un reporte de 17.907 personas que se quedaron sin vivienda y se encuentran distribuidas en alguno de los 61 campamentos instalados en La Guaira, Caracas y otras regiones afectadas.
Según el funcionario, en las zonas más golpeadas por estos movimientos telúricos se hace evidente el “fuerte impacto psicológico” que sufrieron los damnificados, por lo que ha puesto en valor la puesta en marcha de canales telefónicos de asistencia con profesionales de la salud mental.
Mientras tanto, las autoridades reiteraron que continúan evaluando los daños y atendiendo a las comunidades afectadas, por lo que la cifra de muertos sigue aumentando con el pasar de los días y la posibilidad de hallar personas vivas bajo los escombros disminuye radicalmente.