Maricamen Abascal, convertida en símbolo de la lucha por la vivienda que derivó en un plantón o acampada en la Puerta del Sol tras ser desahuciada de la casa en Retiro en la que había vivido durante 70 años, murió este miércoles, según confirmó el Sindicato de Inquilinas.
La mujer estaba ingresada en el hospital Gregorio Marañón desde el pasado día 23 de septiembre. Ese día la mujer fue sacada en camilla de su casa ubicada en la calle Alcalde Sainz de Baranda tras ejecutarse la orden de lanzamiento y pese a la protesta de decenas de activistas y trasladada al centro hospitalario madrileño por su delicado estado de salud.
“Tras su partida, nos quedamos con el ejemplo de lucha y el legado que ha dejado Maricarmen. Y, sobre todo, cumpliremos lo que ella siempre nos pedía: ‘luchad, seguid luchando por lo que es vuestro’”, indicó el Sindicato de Inquilinas en un comunicado.
Hay que decir que, Abascal había alcanzado en las últimas semanas un acuerdo que le daba la posibilidad de regresar a la casa en la que había transcurrido buena parte de su vida.
Este acuerdo contemplaba su regreso como arrendataria mediante un nuevo contrato de ocho años y una renta adaptada a sus ingresos.
Dicho pacto se convirtió en una salida para resolver la situación habitacional de la mujer, pero su estado de salud le impidió abandonar el hospital y volver a su vivienda.
“No he logrado defender mi casa, pero sí he luchado para que los demás aprendan a luchar por la suya”, fueron las palabras de la mujer desde el hospital, donde agradeció el apoyo recibido y animó a quienes también atravesaban problemas similares con su vivienda.
No obstante, la noticia del acuerdo había generado días atrás gran expectativa entre quienes habían seguido su caso. Sin embargo, y aunque el deterioro de su salud hizo que esa posibilidad nunca llegara a materializarse, ahora su nombre terminó dando forma popularmente al denominado “decreto Maricarmen” que exige medidas en materia de vivienda para los españoles.
Ahora bien, como era de esperarse, tras darse a conocer la noticia, miles de personas en el país galés, se volcaron a las redes para rechazar la manera en que la mujer fue tratada en sus últimos días, y cómo la crisis de vivienda sigue afectando a centenares de personas en toda España.
Una de ellas fue Irene Montero, la eurodiputada y exministra de Igualdad, que rechazó las circunstancias que rodearon la muerte de Abascal. “No es una muerte, es un asesinato. Qué maldita rabia. Gracias por luchar, Mari Carmen”, escribió la exfuncionaria a través de sus redes sociales.
No obstante, otros internautas escribieron: “Mari Carmen no ha muerto; ha sido asesinada por los buitres que querían arrebatarle su casa, la justicia y las administraciones que lo permitieron. Que su memoria sirva para que el negocio inmobiliario de este país se derrumbe de una vez por todas”; “Lamento profundamente el fallecimiento de Maricarmen. Mis condolencias y mi reconocimiento a quienes la acompañaron y lucharon a su lado hasta el final”; “.