Durante el desarrollo de la cumbre del G7 desde París, Francia, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, sorprendió a los jefes de Estado presentes porque afirmó que nunca se ha considerado una figura política de izquierda.
Esto sucedió durante un intercambio distendido cuando un micrófono que quedó abierto registró la autodefinición política del mandatario brasileño. Sus palabras sorprendieron debido a que hay un contraste con la línea ideológica que lo ha caracterizado desde hace varias décadas.
Todo ocurrió en una conversación con Kristalina Georgieva, directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI). Ella le preguntó a Lula si su regreso al Palacio de Planalto en el 2022 se dio porque él se consideraba un dirigente de izquierda, a lo que él respondió negativo.
“Nunca me consideré una figura de izquierdas. Fui un dirigente sindical que cultivó una estrecha relación con los movimientos sindicales de Alemania, Italia y con la UGT de España”, explicó el presidente de Brasil.
En el mismo diálogo con la directora del FMI, que se destacó como algo relajado, estaba presente el canciller federal de Alemania, Friedrich Merz. Sin darse cuenta de que había micrófonos abiertos, Lula no tuvo pelos en la lengua para dar una valoración franca sobre la actual política internacional.
El jefe de Estado recordó en el mismo espacio que en 1980 fue invitado a Rusia cuando este país todavía hacía parte de la Unión Soviética. Pero finalmente no pudo estar en Moscú porque muchos lo consideraron como un líder “anticomunista”.
“En 1980, me invitaron a un congreso en Rusia. No fui porque estaba condenado en virtud de la Ley de Seguridad Nacional. Viajé por Europa recabando apoyo. Y fue entonces cuando empezaron a tratarme como un anticomunista”, aseguró el gobernante.
Unos minutos después, hizo referencia al presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Aunque en los últimos meses ha sostenido unas buenas relaciones tras las tensiones que hubo por el juicio y posterior condena del expresidente Jair Bolsonaro, manifestó que el republicano debe abstenerse de interferir en las elecciones presidenciales brasileñas de octubre, en las que Lula buscará su reelección.
“Trump tiene derecho a tener sus preferencias electorales, pero las elecciones de Brasil son un problema de Brasil”, señaló.
Cabe mencionar que Luiz Inácio Lula da Silva tendrá como principal rival en la contienda electoral al senador Flávio Bolsonaro, hijo de su antecesor Jair Bolsonaro, quien se encuentra pagando una condena de 27 años por intentar hacer un golpe de Estado en contra del actual jefe de Estado.