La prórroga se materializó tras dos intensas jornadas de conversaciones bilaterales en Washington, auspiciadas directamente por la Administración del presidente estadounidense Donald Trump.

El principal objetivo de este mecanismo es frenar de forma definitiva los cruentos combates entre las Fuerzas de Defensa de Israel y el partido-milicia chií Hezbolá, un conflicto que se reactivó con fuerza desde el pasado 2 de marzo.

El anuncio formal fue realizado por el portavoz del Departamento de Estado de los Estados Unidos, Tommy Pigott, a través de sus canales oficiales en redes sociales. El funcionario norteamericano confirmó de manera expresa que «el cese de hostilidades se prorrogará 45 días para permitir que se sigan realizando avances» estructurales entre las partes en conflicto.

Un partidario de Hezbollah dispara una granada propulsada por cohete al aire para celebrar la llegada de camiones cisterna de combustible iraníes al Líbano, en la ciudad oriental de Baalbek, Líbano, el jueves 16 de septiembre de 2021. La entrega viola las sanciones de Estados Unidos impuestas a Teherán después de que El presidente Donald Trump sacó a Estados Unidos de un acuerdo nuclear entre Irán y las potencias mundiales hace tres años. Foto AP / Bilal Hussein | Foto: Derechos de autor SI

Paralelamente, fuentes directas de la diplomacia estadounidense aseguraron que el ambiente en el que se desarrollaron las mesas de diálogo bilaterales fue sumamente constructivo, «incluso superando las expectativas» iniciales que se habían trazado los mediadores internacionales antes de iniciar las reuniones de esta semana.

Con el propósito de consolidar este acercamiento y evitar un nuevo colapso de la seguridad en la región, la cartera diplomática de los Estados Unidos diseñó una hoja de ruta inmediata.

En primer lugar, la Casa Blanca convocó formalmente a delegaciones militares de ambos países para el próximo 29 de mayo, fecha en la que se llevará a cabo una “ronda de negociaciones sobre seguridad en el Pentágono”.

Posteriormente, para los días 2 y 3 de junio, se programó la cuarta ronda oficial de negociaciones político-diplomáticas. El Gobierno de Estados Unidos enfatizó su deseo de que estas reuniones bilaterales “promuevan una paz duradera entre ambos países, el pleno reconocimiento de su soberanía e integridad territorial, y el establecimiento de una seguridad genuina a lo largo de su frontera común”.

A pesar del optimismo en la mesa de negociación, la realidad en el terreno sigue siendo crítica y el coste humano es devastador. Coincidiendo con el anuncio del acuerdo, el Ministerio de Sanidad libanés, a través de la agencia estatal de noticias NNA, publicó un balance oficial actualizado.

Los datos reflejan que las bajas no han dejado de aumentar, debido a violaciones intermitentes desde que la tregua inicial entró en vigor el 17 de abril. Los reportes también constatan que Hezbolá ha mantenido el lanzamiento de proyectiles hacia territorio israelí.

La emergencia humanitaria en Líbano se agrava con el paso de las horas. El informe sanitario detalla el fallecimiento de 110 trabajadores médicos y de emergencias, además de 259 sanitarios heridos durante el cumplimiento de sus labores de asistencia.

Por su parte, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) alertó de que el conflicto ha provocado el desplazamiento forzoso de aproximadamente 1,2 millones de personas. Esta cifra equivale a cerca del 25 % de la población total de Líbano, lo que configura uno de los éxodos internos más acelerados y complejos de la historia reciente de la región.