La Guardia Revolucionaria Islámica de Irán lanzó en la madrugada de este lunes una ofensiva con misiles contra las bases aéreas Rey Huseín y Al Azraq, ubicadas en Jordania, en lo que Teherán describe como una represalia directa por el bombardeo estadounidense en la isla de Larek, en el estrecho de Ormuz.

En un comunicado difundido por la agencia Tasnim, próxima a la Guardia, el cuerpo castrense aseguró que su Fuerza Aeroespacial atacó “la infraestructura técnica y de mantenimiento y las bases de despliegue de aviones de combate enemigos” en esos enclaves, que, según Irán, alojan instalaciones vinculadas a cazas estadounidenses.

El mensaje añade que la acción responde a la “agresión aérea del enemigo estadounidense-sionista en la isla Larek”, donde horas antes las autoridades iraníes habían reconocido bajas entre sus combatientes, y advierte que “cada disparo recibirá una respuesta aún más aplastante”.

Desde Ammán, las Fuerzas Armadas de Jordania informaron que sus sistemas de defensa aérea interceptaron los proyectiles que penetraron en el espacio aéreo del reino. El portavoz militar jordano señaló que se neutralizaron ocho misiles y que fueron destruidos antes de que representaran una amenaza para la población o la propiedad.

Asimismo, el comunicado oficial subraya la determinación de Jordania de “adoptar todas las medidas necesarias para proteger la patria, preservar su soberanía y mantener su seguridad y estabilidad”, en un intento por contener la escalada y evitar que el conflicto se extienda dentro de sus fronteras.

El episodio se enmarca en una cadena de incidentes que ha tensado la región del Golfo y el estrecho de Ormuz en las últimas semanas.

Según la versión iraní, el ataque contra Larek, un enclave estratégico en el paso marítimo por donde transita buena parte del petróleo mundial fue perpetrado por fuerzas estadounidenses y causó muertos y heridos entre combatientes iraníes o aliados, lo que motivó la respuesta con misiles balísticos.

Golpe estratégico de Irán a presencia militar estadounidense en la región, según Guardia Revolucionaria | Foto: El País

Washington, por su parte, no ha confirmado públicamente todos los detalles que Teherán atribuye al bombardeo en Larek; en conflictos de esta naturaleza, las versiones oficiales suelen divergir y la verificación independiente resulta compleja en tiempo real.

Atacar bases en Jordania, país aliado de Estados Unidos en la región, implica además un riesgo político y militar mayor, porque introduce a un tercer Estado en el teatro de operaciones y obliga a sus autoridades a responder públicamente para garantizar la seguridad interna y la protección de instalaciones militares extranjeras en su territorio.