En Asunción, capital de Paraguay, se registró una insólita noticia que, por el momento, siguen sin explicación. Se trata de un hombre que “volvió a la vida” minutos después de haber sido declarado muerto. De hecho, ya se encontraba en la morgue, cuando unos encargados de funerales le arrojaron agua a su cuerpo y despertó ante la mirada atónita de los presentes.
De acuerdo con la Alianza Informativa Latinoamericana y Blu Radio, se trataría de un hombre de 41 años, llamado Ramón Zaracho, quien llegó con graves heridas por quemaduras de tercer grado a un centro asistencial de nivel básico. Debido a la complejidad de su condición, los médicos decidieron enviarlo a otro centro para que recibiera atención más especializada.
Fue durante el trayecto en ambulancia que el hombre sufrió un paro cardiorrespiratorio, por lo que, los paramédicos decidieron devolverse y estabilizarlo en el primer centro asistencial. Sin embargo, las maniobras de reanimación fueron inútiles, había llegado sin pulso y luego de varios intentos por devolverle los signos vitales los médicos concluyeron que había fallecido.
El hombre fue declarado oficialmente muerto y su cuerpo fue enviado a la morgue mientras esperaban que los familiares lo reclamaran y enviaran personal de una funeraria para preparar el cadáver para su funeral.
Al cabo de unos minutos, aunque no se ha precisado cuánto tiempo, pues pudo haber pasado más de una hora, cuando llegaron los funcionarios de la funeraria para encargarse del cuerpo, mientras lo manipulaban y lo lavaban con agua notaron con espanto que el hombre abrió los ojos y se movió.
Aterrados por el hecho, pero comprobando que en efecto estaba vivo, llamaron a los médicos y devolvieron al hombre a urgencias, donde confirmaron que tenía signos vitales, aunque seguía débil y con las heridas por quemadura. En esta ocasión lo remitieron a un centro especializado, en específico al Hospital del Quemado de Asunción, donde está siendo tratado actualmente.
Ante la rareza de este caso, según testimonio recogido por Blu Radio, el director del centro asistencial donde ocurrieron los hechos, Roberto González, planteó que una explicación racional de su “resurrección” es que el paciente haya entrado en un estado de catalepsia, un trastorno neurológico que básicamente impide que la persona pueda moverse o reaccionar y, en algunos casos, bajar los signos vitales a niveles casi imperceptibles.
De hecho, debido a estos casos donde no había seguridad de si la persona había muerto o estaba cataléptica, entre el siglo XVIII y principios del XX, algunas personas eran sepultadas con una cuerda que estaba amarrada en su otro extremo a una campana, para que en caso de que despertara pudiera llamar y ser rescatada.
El médico explicó que “en medicina existen situaciones que no siempre tienen una explicación clara”. Entre tanto, el caso está siendo estudiado por especialistas.