Europa occidental vivió en junio de 2026 el mes más cálido desde que existen registros, de acuerdo con el Servicio de Cambio Climático Copernicus. El fenómeno estuvo acompañado por una intensa ola de calor, sequías, incendios forestales y miles de muertes asociadas a las altas temperaturas en varios países del continente.
El informe señala que la temperatura media global alcanzó los 16,54°C durante el mes, es decir, 1,39 °C por encima del promedio estimado para el periodo comprendido entre 1850 y 1900, además de ubicarse 0,56 °C por encima de la media registrada entre 1991 y 2020.
En el conjunto del continente europeo, la temperatura promedio fue de 19,14 °C, convirtiéndose en el segundo junio más cálido de la historia de la región, solo por detrás del registrado en 2019. Sin embargo, Europa occidental rompió todos los récords al alcanzar una temperatura media de 20,74 °C, lo que representa 3,05 °C más que el promedio climático del periodo 1991-2020.
La intensa ola de calor provocó temperaturas sin precedentes en varios países europeos y generó graves impactos sobre la salud pública. Samantha Burgess, responsable estratégica del clima del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo, aseguró que estos registros evidencian el continuo calentamiento del sistema climático y advirtió que este tipo de eventos representa riesgos para las personas, los ecosistemas y la infraestructura.
El calor extremo estuvo acompañado por una prolongada sequía que favoreció la propagación de incendios forestales, especialmente en la península ibérica y el sur de Francia. El organismo también reportó condiciones más secas de lo habitual en regiones de Estados Unidos, Canadá, Sudamérica, Oriente Medio, Asia Central y Rusia.
Europa fue una de las zonas más afectadas por un denominado “domo de calor”, un sistema de alta presión que mantuvo temperaturas excepcionalmente elevadas durante varios días. De acuerdo con la red científica World Weather Attribution, un episodio de esta magnitud habría sido prácticamente imposible sin la influencia del cambio climático.
Las consecuencias también se reflejaron en el aumento de la mortalidad. Bélgica reportó 1.747 fallecimientos adicionales relacionados con la ola de calor, mientras que Francia informó más de 2.000 muertes por encima de lo habitual en apenas una semana. España, por su parte, registró más de 1.000 decesos adicionales durante el mismo periodo.
El reporte también evidenció un nuevo máximo en la temperatura de la superficie del mar, con un promedio de 20,86 °C entre las latitudes 60° sur y 60° norte. Además, señaló que el océano Pacífico tropical continúa presentando temperaturas excepcionalmente altas, en medio del desarrollo del fenómeno de El Niño, cuyas condiciones podrían intensificarse durante los próximos meses.