Hasta febrero del 2027, la población mundial podría enfrentar los efectos del fenómeno de El Niño. Esa fue la advertencia que hizo la Organización Meteorológica Mundial (OMM), la cual señaló que el episodio climático se fortalecerá durante los próximos meses y podría convertirse en uno de los más intensos desde que comenzó su monitoreo hace cuatro décadas.
Según el organismo de Naciones Unidas, existe una probabilidad cercana al 100 % de que El Niño continúe hasta febrero, mientras que las alteraciones en las temperaturas y las precipitaciones podrían extenderse durante buena parte del próximo año.
“Este El Niño excepcional tiene el potencial de asestar un golpe devastador a las comunidades y economías de todo el mundo”, advirtió la secretaria general de la OMM, Celeste Saulo.
El fenómeno ya está establecido y, de acuerdo con las previsiones del organismo, alcanzaría su punto máximo hacia finales de 2026. Su fortalecimiento podría alterar los patrones habituales de lluvias y temperaturas en distintas zonas del planeta, con consecuencias que también podrían sentirse a miles de kilómetros del océano Pacífico.
Entre los efectos que podrían intensificarse se encuentran las sequías, las inundaciones y los episodios de calor extremo. Por tanto, la OMM pidió a los gobiernos y a sectores como la agricultura, la salud, el agua y la energía adoptar medidas de prevención ante las condiciones previstas.
El fenómeno ya ha generado impactos en varios países de América Latina. Panamá y El Salvador declararon la emergencia para atender sus consecuencias. Por su parte, en Ecuador las autoridades elevaron la situación a alerta roja debido al fortalecimiento de El Niño.
Los científicos señalan que cada episodio presenta características particulares, aunque entre sus efectos más frecuentes están los períodos de sequía en zonas de la Amazonía y las modificaciones en los patrones de precipitación de diferentes regiones tropicales.
El Niño es un fenómeno natural y no es provocado por el cambio climático. Sin embargo, los expertos consideran que el calentamiento global puede aumentar la gravedad de sus consecuencias, en un planeta que ya registra temperaturas elevadas debido, entre otros factores, a la quema de combustibles fósiles.
Para el período entre septiembre y noviembre, la OMM prevé una mayor probabilidad de temperaturas superiores a las habituales en prácticamente todas las regiones terrestres.
El calentamiento también se ha registrado debajo de la superficie del océano, donde algunas áreas superaron en más de 8 °C los valores habituales durante julio y comienzos de agosto.
El Niño suele aparecer cada dos a siete años y generalmente dura entre nueve y 12 meses. Sus condiciones pueden alternarse con La Niña, el fenómeno opuesto, mientras que entre ambos también se presentan períodos neutrales.