El Gobierno de los Estados Unidos lanzó una acusación al régimen castrista de Cuba de liderar una supuesta campaña de “espionaje y subversión” en territorio estadounidense durante casi siete décadas. Así lo confirmó un informe de 100 páginas del Departamento de Estado.
En ese sentido, la Casa Blanca afirma que Cuba ha liderado una campaña que se ha infiltrado en altas esferas del Gobierno estadounidense. Además, señalan al régimen de Miguel Díaz-Canel de reclutar varias generaciones de activistas y de apoyar el terrorismo de izquierda.
Estas acusaciones se dan en medio del proceso de negociación entre los dos países y que apunta a un cambio en el régimen y la instalación de un sistema democrático.
El informe de la cartera encargada de la diplomacia estadounidense hace un análisis en profundidad de la influencia de Cuba en América Latina, especialmente sobre los vínculos con grupos armados. Colombia no es la excepción porque hay un apartado que menciona el origen de grupos guerrilleros como el ELN, el M-19 y las Farc, y su relación con Cuba durante la Guerra Fría.
De acuerdo con el estudio, Cuba ejerció un rol clave cuando el ELN se formó porque sus fundadores habrían recibido entrenamiento directo en la Isla y en sus primeros años tuvieron el apoyo del régimen castrista.
Mientras que al M-19 lo señala de una estrecha relación histórica con el régimen y menciona crímenes atroces de la organización como la toma de la Embajada de la República Dominicana en Bogotá en 1980. Uno de los datos llamativos es la mención al presidente saliente Gustavo Petro.
Sobre Petro, afirman que en sus años de juventud fue miembro del M-19 y que posteriormente, tras desmovilizarse, se sometió a la política legal. Pero aun así no hay mención sobre una acusación contra el mandatario colombiano.
“La Habana nunca tuvo la capacidad de derrotar a Estados Unidos en un conflicto armado convencional. En cambio, los cubanos perfeccionaron un nuevo modelo para una larga guerra de desgaste, organizado en torno al espionaje, la infiltración, el sabotaje, redes de aliados y una infraestructura revolucionaria diseñada para volcar a Estados Unidos contra sí mismo”, se lee en el informe del Departamento de Estado.
El documento evita anunciar sanciones o medidas concretas. Pero sí entrega detalles sobre acusaciones contra organizaciones estadounidenses aún activas y con vínculos con el poder de La Habana. Una de estas es la coalición Red Nacional sobre Cuba.