La Embajada de Estados Unidos en Panamá se pronunció sobre el supuesto despliegue de 600 soldados estadounidenses en territorio panameño para reforzar las operaciones contra el narcotráfico en América Latina, luego de que el diario The New York Times publicara información sobre el traslado de integrantes de la 10.ª División de Montaña, con sede en Fort Drum, Nueva York.
A través de un comunicado presentado este miércoles 14 de octubre, la representación diplomática negó que se haya iniciado el envío del contingente militar mencionado en la publicación y explicó que los uniformados estadounidenses que actualmente se encuentran en el país centroamericano participan en un programa de capacitación en operaciones de selva.
“La publicación del New York Times que alega el envío de 600 soldados estadounidenses a Panamá es categóricamente falsa”, manifestó la Embajada de Estados Unidos en Panamá en su pronunciamiento.
La sede diplomática precisó que actualmente hay 120 militares de la 10.ª División de Montaña que participan en un curso de entrenamiento de dos semanas, cuya finalización está prevista para el próximo 25 de octubre, fecha en la que regresarán a su base en Fort Drum, Estados Unidos.
La embajada también aclaró que estas actividades de formación conjunta no son recientes, pues el centro de entrenamiento funciona desde hace más de un año como una escuela reconocida oficialmente por el Ejército estadounidense, donde militares de ambos países reciben instrucción sobre supervivencia y operaciones en la selva.
“Los participantes estadounidenses no permanecen en Panamá después de graduarse, sino que regresan a sus unidades de origen”, indicó la representación diplomática.
La entidad agregó que la presencia de los uniformados responde a una invitación del Gobierno panameño y que las actividades se desarrollan en coordinación con las fuerzas de ese país, como parte de los mecanismos de cooperación bilateral en materia de seguridad y asistencia humanitaria.
Como ejemplo de esa colaboración, la embajada mencionó el apoyo prestado después del terremoto del pasado 9 de octubre, cuando militares estadounidenses participaron en la entrega de suministros y el transporte de equipos destinados a la respuesta ante la emergencia.
La aclaración se produjo después de que The New York Times informara que los primeros integrantes de un batallón de 600 soldados de la 10.ª División de Montaña habían comenzado a trasladarse a una instalación de entrenamiento en la selva panameña, en el marco de una ampliación de las operaciones estadounidenses contra el narcotráfico en la región.
Según esa publicación, los planes también contemplarían ejercicios conjuntos con fuerzas de Colombia y Honduras, además de posibles actividades de apoyo a operaciones contra presuntos narcotraficantes.