Hace unos pocos días, tras los devastadores terremotos sucedidos en Venezuela y en medio de las labores de rescate, se conoció el caso del vigilante Hernán Gil, que fue rescatado el pasado 2 de julio tras sobrevivir una semana entre los escombros.

Fueron casi cuatro días en los que socorristas trabajaron para salvar con vida a Gil de los escombros de un edificio en el estado de La Guaira.

“El primer temblor fue corto. Ya el segundo fue fuertísimo. Quedé como inconsciente en el momento. Cuando desperté, todo estaba oscuro (...) De ahí en adelante todo era incertidumbre“, expresó Hernán Gil en una entrevista, destacando que las piedras lo golpearon por detrás de la cabeza y en uno de sus ojos.

Imágenes captadas por un dron en la zona de La Guaira, evidencias la destrucción que dejaron los dos terremotos en Venezuela. | Foto: El País

Con los escombros encima, no podía ver ni escuchar nada. Intentó llamar a su vecino, que vio por última vez previo al colapso, pero no pasó nada, lo que hizo que su desespero aumentara. De hecho, parcialmente arrodillado e inmóvil, sintió réplicas de los sismos.

“Clamé a Dios y le dije: Dios mío, ¿por qué a mí? ¿por qué así? por favor permíteme por lo menos ver a mis hijos", destacó el vigilante del Sol Marina Garden sobre cómo su fe lo mantuvo con esperanzas de continuar con su vida, principalmente para volver a ver a su familia.

En cuanto a las heridas ocasionadas por las piedras, además de lastimarle las piernas, le ocasionaron sangrado en la nariz y su ojo derecho estuvo hinchado y enrojecido.

Escombros por terremotos en Venezuela. | Foto: AFP or licensors

Aunque perdió la noción del tiempo, durante el tercer día de estar en los escombros alcanzó a escuchar unos pasos a una distancia lejana, lo que lo llevó a gritar y a pedir auxilio.

“Ay Dios mío aquí ya hay un paso. Aquí hay una esperanza de vida. Lo más difícil fue salir. Volví a nacer, fue un milagro“, recordó Gil sobre ese instante en que comenzó el momento en que los organismos de socorro hicieron todos los esfuerzos para sacarlo con vida, calificándolo como “una lucha fuerte”.

Una vez estando en el hospital al que fue trasladado, pudo sostener una conversación con sus hijos a través de una videollamada. Aunque en el centro médico lograba dormir por ratos, por momentos se despertaba porque a la mente se le venían los trágicos instantes bajo tierra.

Si bien es incierto lo que vendrá de ahora en adelante para su vida, el vigilante expresa que quiere tomar unas vacaciones pendientes y celebrar el cumpleaños de su hijo.