El presidente estadounidense, Donald Trump, expresó su inconformidad con la decisión de conceder el Premio Nobel de la Paz de 2026 a la jurista sudafricana Navi Pillay, y volvió a defender su gestión en política internacional, al considerar que sus actuaciones para resolver conflictos armados merecían recibir este reconocimiento.
A través de un mensaje publicado en su red social Truth Social, el Mandatario afirmó que, según su versión, ha contribuido a poner fin a ocho guerras y que trabaja para resolver otros dos conflictos. También destacó su papel en la liberación de rehenes y en las acciones que, asegura, impidieron que Irán desarrollara un arma nuclear.
Trump calificó de “increíble” que ni él, ni Estados Unidos recibieran el galardón. Sus declaraciones se sumaron a las críticas que había expresado previamente durante un mitin político en Siracusa, Nueva York, donde cuestionó la trayectoria de la ganadora y la decisión del comité encargado de conceder el premio.
El Mandatario también arremetió contra Navi Pillay, al afirmar que no conocía su trayectoria y poner en duda los motivos por los cuales fue seleccionada. En sus publicaciones, calificó la decisión como un descrédito para el premio y lanzó críticas contra quienes participaron en la elección.
Sin embargo, Pillay cuenta con una extensa trayectoria en el ámbito jurídico internacional. La jurista, de 85 años de edad, fue alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos entre 2008 y 2014, además de desempeñarse como jueza del Tribunal Penal Internacional para Ruanda y ocupar otros cargos relacionados con la justicia internacional.
El Comité Nobel reconoció su trabajo en defensa del derecho internacional y la rendición de cuentas por crímenes graves. Su labor también ha generado controversia por su participación en investigaciones relacionadas con los territorios palestinos ocupados y la guerra en Gaza.
La polémica por el galardón coincidió con nuevas sanciones anunciadas por el Gobierno estadounidense contra la Corte Penal Internacional (CPI), organismo encargado de investigar y juzgar determinados crímenes internacionales, entre ellos los crímenes de guerra y los crímenes de lesa humanidad.
Washington cuestiona la jurisdicción de la Corte sobre ciudadanos estadounidenses y rechaza sus actuaciones relacionadas con dirigentes israelíes. Entre ellas se encuentran las órdenes de detención contra el primer ministro Benjamin Netanyahu y el entonces ministro de Defensa Yoav Gallant, por presuntos crímenes de guerra y de lesa humanidad vinculados al conflicto en Gaza.
Estados Unidos sostiene que la CPI no tiene autoridad sobre sus ciudadanos, pues el país no forma parte del Estatuto de Roma, tratado que estableció el tribunal. La Corte, por su parte, defiende su independencia y sus competencias jurídicas.
La coincidencia entre el reconocimiento a Pillay y las nuevas medidas de Washington ha intensificado las diferencias entre la Administración Trump y las instituciones internacionales de justicia.
La elección de Navi Pillay ha reavivado el debate sobre el papel de los organismos internacionales, la defensa de los derechos humanos y la responsabilidad de los gobiernos frente a posibles crímenes cometidos durante los conflictos armados.
Mientras Trump insiste en que sus actuaciones diplomáticas merecían el Nobel de la Paz, el reconocimiento a la jurista sudafricana pone el foco en la defensa del derecho internacional y en la importancia de que las violaciones graves de los derechos humanos sean investigadas.
La controversia continúa en un contexto de tensiones diplomáticas y políticas entre Estados Unidos y organismos multilaterales, con posiciones enfrentadas sobre el alcance de la justicia internacional y la responsabilidad de los Estados frente a los conflictos armados.