Howard Tucker no conoció el retiro. A los 103 años, apenas dos meses antes de su muerte el pasado 22 de diciembre, este neurólogo estadounidense seguía atendiendo pacientes, demostrando que la edad es solo un número cuando la pasión por el trabajo se convierte en motor de vida.
Su historia, que lo llevó a ser reconocido como el médico en ejercicio más longevo de la historia, es un testimonio de dedicación que desafía las convenciones sobre el envejecimiento y la productividad.
Tucker ingresó al libro de récords mundiales en 2021, cuando con casi 99 años fue certificado como el médico activo de mayor edad del planeta.
Pero lejos de conformarse con ese reconocimiento, continuó ejerciendo la neurología hasta sus últimos días, combinando la atención de pacientes con la enseñanza a residentes de medicina y la participación en casos médico-legales.
Su trayectoria profesional abarcó más de siete décadas, desde que obtuvo su doctorado en Medicina en 1947 hasta completar su residencia en Neurología en 1953.
La carrera de Tucker estuvo marcada por hitos que reflejan una vida de servicio constante. Sirvió en la Marina de los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial y fue neurólogo jefe de la Flota Atlántica durante la Guerra de Corea.
Pero quizás uno de sus logros más sorprendentes llegó en 1989, cuando a los 67 años —edad en la que muchos consideran el retiro— decidió licenciarse en Derecho y aprobar el examen del Colegio de Abogados de Ohio, sin dejar de ejercer como neurólogo.
Un médico que nunca dejó de aprender
Su filosofía de vida quedó plasmada en una entrevista con National Geographic antes de cumplir 103 años, donde reveló el secreto de su longevidad.
“No se trata solo de caprichos míos. Está documentado que, por cada año extra de trabajo, el riesgo de demencia disminuye. Es importante seguir tomando decisiones y manteniendo la interacción social. Esto ralentiza el deterioro cognitivo. Se remonta a la vieja teoría de ‘úsalo o piérdelo’. Si no usas el cerebro, lo pierdes”, explicó Tucker, atribuyendo su vitalidad a la búsqueda continua del conocimiento, las relaciones sociales y algún que otro martini.
Incluso a los 102 años, Tucker buscaba activamente nuevas oportunidades laborales después de que el hospital donde enseñaba a residentes de medicina cerrara en 2022. “Ahora mismo, no tengo trabajo”, declaró en ese momento, mostrando el mismo entusiasmo que lo caracterizó durante toda su carrera.
Lejos de ver el cierre como un obstáculo, lo tomó como una oportunidad para explorar nuevos caminos profesionales.
Durante la pandemia de COVID-19, Tucker ayudó a tratar pacientes en los primeros días de la crisis sanitaria, demostrando que su compromiso con la medicina no conocía límites de edad ni circunstancias. Además, impartió clases ocasionalmente a estudiantes de medicina y derecho en la Universidad Case Western Reserve de Cleveland, Ohio, compartiendo décadas de experiencia con las nuevas generaciones.
Su influencia trascendió el ámbito médico tradicional cuando se convirtió en una estrella de TikTok, acumulando 101.000 seguidores. Su nieto Austin, junto con su amigo Taylor Taglianetti, creó la cuenta y produjo el documental “What’s Next?” para mostrar los extraordinarios logros y el entusiasmo por la vida de Tucker, llevando su mensaje de vitalidad a una audiencia global y multigeneracional.
El consejo de Tucker para quienes enfrentan el estrés laboral reflejaba su sabiduría acumulada. Recordaba el caso de una paciente que necesitaba dar varias vueltas a la manzana antes de poder ir a trabajar como secretaria y sufrió un derrame cerebral a los 42 años debido al estrés acumulado. “Por supuesto, mi consejo para ella habría sido que buscara otro jefe”, comentó, subrayando la importancia de encontrar satisfacción en el trabajo.
Howard Tucker falleció dejando un legado que va más allá de los récords. Su vida demuestra que la jubilación no es un destino obligatorio, sino una elección personal, y que mantenerse activo intelectual y socialmente puede ser la clave para una vida larga y plena.
*Este artículo fue creado con ayuda de una inteligencia artificial que utiliza machine learning para producir texto similar al humano, y curado por un periodista especializado de El País.