Colombia volvió a estar en el radar de Estados Unidos tras las recientes declaraciones de la directora nacional de Inteligencia, Tulsi Gabbard, quien advirtió que el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las disidencias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) representan una amenaza para la región y para ciudadanos estadounidenses.
Durante una comparecencia ante el Senado de Estados Unidos, la funcionaria aseguró que estas organizaciones están involucradas en la producción y tráfico de grandes volúmenes de cocaína hacia mercados internacionales.
“Las organizaciones criminales transnacionales con base en Colombia y los grupos armados ilegales como las Farc y el ELN son responsables de producir y traficar grandes volúmenes de cocaína hacia los mercados de Estados Unidos y Europa”, afirmó.
Gabbard también advirtió que estos grupos no solo impactan la seguridad regional, sino que pueden representar riesgos directos para la población estadounidense. “Otras organizaciones transnacionales criminales continúan representando un riesgo muy tangible e individualizado de delitos violentos para los ciudadanos estadounidenses comunes, además de contribuir la inestabilidad regional”, añadió.
Advertencias previas de EE. UU.
No es la primera vez que Washington alerta sobre estas organizaciones. En diciembre de 2024, el Departamento de Estado ya había señalado al ELN y a las disidencias como algunas de las principales amenazas terroristas en América Latina.
En ese informe también se mencionaron estructuras como la Segunda Marquetalia, liderada por Iván Márquez, y el Estado Mayor Central, asociado a Iván Mordisco.
Contexto en medio de tensiones por Irán
Las declaraciones de Gabbard se dan en un momento de tensión dentro del gobierno estadounidense por la guerra con Irán. La renuncia de Joe Kent, exjefe del Centro Nacional de Contraterrorismo, generó cuestionamientos sobre la estrategia de seguridad del país.
Kent aseguró en una carta que “Irán no representaba ninguna amenaza inminente para nuestra nación y está claro que iniciamos esta guerra debido a la presión de Israel y de su poderoso lobby estadounidense”.
Pese a esto, desde la Casa Blanca se ha respaldado a Gabbard. La portavoz Karoline Leavitt reiteró la confianza del presidente en la funcionaria y defendió la postura del gobierno frente a Irán.
“Se trataba de una persona que no participó en ninguna de las conversaciones previas a la operación ni durante la misma... Acusar al presidente de ser manipulado por gobiernos extranjeros es ridículo e insultante. El presidente Trump ha mantenido una postura extraordinariamente coherente sobre Irán durante muchísimos años”, dijo la portavoz en referencia a Kent.